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Reto Juevero
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Cada jueves, un relato: Collage temático

Cada jueves, un relato: Collage temático

13 octubre 2022

Córdoba, 13 de octubre de 1922

Querido mío:

Escribo estas líneas, como confesión desde lo más hondo de… de mi culpa, de mi desgracia y desesperación. Espero sepas hacer caso omiso a mi dramatismo y no dejes a medias la lectura de esta carta, porque eso significará que me has perdonado.

¿Cómo empezar a explicarme? Sé que puede parecer que estoy intentando restarle importancia a lo inexcusable, pero ya entenderás.

Esta mañana, he tomado el tren hacia las sierras con él. Fuimos juntos, tomados de la mano. Pero quiero que sepas que cualquier mínimo roce de su piel me ha hecho el mismo efecto que aquella vieja iguana que solemos alimentar en mi patio. Sí, ya sé que soy una amante de los reptiles, pero es justo por eso que se me ha hecho tan difícil lo que ha ocurrido a continuación. Y solo eso, amado mío.

Porque armar la maleta para el picnic ha sido cosa de un momento, escoger un sombrero ni se diga y, luego, el frasco con el veneno dentro de la botella con la salsa ha quedado listo en un instante. Sabes que soy práctica y eficaz.

Lo más difícil ha sido la pala. Hacer semejante recorrido el día anterior con la herramienta, menos pesada que la mirada del resto de los pasajeros, casi me ha hecho retroceder en mis planes.

Pero aquí estoy, querido. Aún no anochece, el cuerpo de él todavía no se enfría y solo parece dormir, en paz, sobre la manta verde escocesa que tanto te gustaba. Ahora que lo recuerdo, sobre esta manta nos dimos aquel beso, lo siento. Porque busco en el improvisado escondite de ayer la bendita pala y no la encuentro. Porque olvidé tirar sus cartas, amenazándome con revelar nuestro secreto si no le daba lo que me pedía. Y porque tendré que envolverlo en la preciosa manta y dejarlo aquí, mientras corro a la estación en busca del primer tren que me lleve lejos.

Ahora nuestro secreto es tuyo. Las cartas, mi colección de sombreros y la iguana. Maldito sea quien se haya robado esa pala.

- - - 

Cant. de Palabras: 350 (llegué justo, yey)

Relato escrito para el reto de los jueves, esta vez desde la propuesta de Neogéminis: elijan una tarjeta y relaten citando literal o metafóricamente todos (o casi todos) los objetos que en ella se muestran. Para ver el resto de los relatos, clic en el link.

Las cosas de la abuela (Relatos Jueveros: Contamos tres)

Las cosas de la abuela (Relatos Jueveros: Contamos tres)

05 octubre 2022

Cuando murió la abuela, nietos, sobrinos, hijos y vecinos nos reunimos a recordarla en anécdotas risueñas, mientras bebíamos y comíamos a lo grande. Fue una buena alternativa al llanto, si bien el terminar dormida sobre las sillas de la funeraria me dejó un buen dolor de espalda y una gripe de las más fuertes que he tenido. La eficacia de un aire acondicionado puede ser extrema a veces, más considerando el encierro en el que nos habíamos sumergido, siendo pleno verano. 

Pero lo que más nos alejó a todos de la tristeza por la partida de la nona fue la repartición de las cosas que ella había dejado atrás. Siendo honesta, me revuelve el estómago acordarme de las hermanas de mi madre peleándose por un juego de copas azules, pero yo tampoco soy tan inocente.

No quería quedarme con nada. Hasta que recordé los hermosos aros que la abuela adoraba llevar.

Del collar a juego nunca tuve noticias, se perdió luego de la excursión a la habitación de la finada por parte de la nueva novia de mi padrino, pero a los aros sí pude rescatarlos.

Así que, ahora, están conmigo.

Sí, conmigo. No en mi joyero, no en mis orejas.

Estos días han estado llenos de emociones, la familia, la vida, todo continúa y yo debo rearmar las piezas de mi rompecabezas porque no sé qué será de mí los domingos sin la abuela. Y sin las tías que se pelearon con mi madre por la vajilla. Siento que hemos perdido mucho más de lo que imaginábamos. Pero volviendo a los dichosos aros, qué hermosos son, cuánto brillan aquí, sobre la madera de mi mesita de noche. Y qué buenas historias cuentan.

Algunas supersticiones antiguas hablan de demonios atrapados dentro de piedras preciosas. Otras, de fantasmas que quedan atrapados dentro de posesiones a las que amaron tanto, que las dejan malditas para cualquier otro ser humano que pretenda tomarlas. Yo no tengo idea de cuál fue el caso de la abuela, pero seguro ha tenido un espíritu bien potente y una fuerza de voluntad gigantesca, porque de otra forma no se explica todo lo que está ocurriendo.

En menos de una semana, a las tías se les han roto las copas azules, a mi madre se le han perdido los cubiertos de plata y a la novia de mi tío la han tenido que internar por una afección muy extraña en la piel. La nona nos está castigando desde el Más Allá. Y yo espero mi turno, aterrada.

Aún no me he puesto los benditos aros en las orejas, no señor. Y uno diría, ¿cómo puede ser? Lo que pasa es que no se callan. Desde que los he traído a casa, no han dejado de hablarme y, para colmo, soy la única que puede escuchar su perorata interminable. Los devolvería, pero temo por mi vida si llego a salir con ellos a la calle.

Abuela, la hiciste muy bien. Desde mi temblorosa admiración, te aplaudo. Abuela Tutankamón, voy a empezar a llamarte, apenas me atreva a utilizar la ouija que también encontré entre tus cosas.


- - -


Relato escrito para el reto de los jueves propuesto por La Mujer de Negro: escribe un relato a partir de la tercera foto que encuentres en tu móvil. Para ver el resto de los relatos y la convocatoria, clic aquí. 

Nota: Los aros de la foto no son de mi abuela, sino creados por mí con materiales nada costosos. Pero mi abuela sí tenía un collar de piedras azules que me encantaba y que desapareció misteriosamente cuando ella se fue de este mundo.

El misterioso caso de An (o "Hay un dios en mi reality show")

El misterioso caso de An (o "Hay un dios en mi reality show")

15 octubre 2020

Suena música pop de fondo, mientras las letras en pantalla nos dicen que estamos viendo «C Channel» en tonos de rosa y violeta. La corta introducción nos lleva a una joven hipermaquillada y de sonrisa blanca como tableta de chicles de los años 90, quien nos saluda llamándonos chimenteros y nos dice que activemos una especie de campana.

—Hoy hablaremos del misterio de la desaparición del ganador del reality show musical Produce10000 —dice, mirando fijamente al espectador, sin dejar de sonreír—. Todo comenzó en el episodio del gran final. Cuando el último juez, el enmascarado cabeza de perro negro, dio su veredicto con una balanza enorme en la que midió una pluma contra lo que parecía un órgano humano, en particular, un corazón. Así es, mis chimenteros, mientras los concursantes esperaban tras bambalinas, el juez más extraño y popular de esta temporada, An Ubis, nos sorprendió con su método para decidir quién ganaría su debut musical bajo la discográfica Hathor.

En pantalla, aparecen imágenes de los integrantes del jurado en el reality televisivo sentados a la mesa alargada y transparente del set. Todos cantantes conocidos o productores musicales, excepto el del extremo izquierdo. Se trata de un sujeto alto, de piel oscura y de músculos bien marcados, solo vestido con un taparrabos y cubierto por una especie de protección metálica en hombros y brazos, además del casco en forma de perro negro (algunos de los comentarios dirán luego que se parece más a un chacal).

—El problema es que nunca se dio el resultado oficial —nos explica la chica—, ya que ambos finalistas desaparecieron. Esa madrugada, el staff encontró a uno de ellos, Gaggy Yankee, en un callejón envuelto en vendas y sin este mismo órgano vital en el pecho. Se rumorea que la otra finalista, WhitePink, quien continúa desaparecida hasta el momento en que grabo este video, fue la verdadera ganadora, ya que la pluma fue más pesada en su caso que en el del supuesto corazón de Yankee. La policía está buscando a An, mientras los comentarios en Ositter asocian a este criminal con alguna secta religiosa o, incluso, con la existencia de algún dios antiguo.

Sea cual sea el caso, no dejen de estar atentos a mis notificaciones, seguiré dándoles novedades sobre este y más chismes de esta comuni… —Mientras ella habla, quien observa pierde la paciencia y arroja una balanza contra la pantalla del ordenador, destrozándolo e interrumpiendo la reproducción.


***

Relato escrito para el Reto Juevero "Hay un dios en mi sandwich" propuesto por Roxana del blog Soñando uno de tus sueños. Me atrajo muchísimo la idea, en la que había que poner a algún dios en una situación fuera de lo común para su mitología. Siempre me llamó la atención el juicio de Osiris, con la balanza en la que Anubis pesa el corazón del difunto contra una pluma de la diosa Maat, de la verdad y la justicia. Creo que la fauna de personajes de cualquier farándula hoy en día podría permitir que algún personaje sobrenatural se colara e hiciera una de las suyas.

Me pasé un poco en la cuenta de palabras, espero que haya valido la pena. De a poco voy regresando a mis relatos.

Dilemas cerebrales

Dilemas cerebrales

29 agosto 2020

A los del servicio técnico de Neuralife:


No voy a enviarles más sensomails con insultos a medias. Este chip de ustedes, por más dañado que esté, sigue siendo efectivo en impedirme decirles adónde pueden irse, manga de… Sé que pedí la implantación cerebral con el programa «Sofisticado y bien educado», pero mi interés era acercarme a hombres, no el tener problemas en hacer un reclamo.

Voy por el quinto divorcio, con o sin su plaquita instalada en mi cabeza, así que ya sé que no sirvo para las relaciones. Pero cuando quise darme de baja y ustedes me ofrecieron el programa «Candidato ideal para oficinas en Marte», volví a caer en la trampa. Soy un...

Ahora solo pienso en trabajo. Y sigo sin poder insultar. Sin embargo, no es por eso que escribo:

Fue anoche, en medio de esa delicia que es el límite entre el dormir y estar despierto, con mi almohada bien mullida y sábanas que no emiten ningún tipo de estática. Una voz empezó a hablar, dentro de mi cabeza. Era muy suave, incluso sensual.

—¿Te gusta? —dijo, una y otra vez—. ¿Tendrías el valor de usarla?

Del susto, desperté. Pensé que mi canal de porno cerebral había vuelto y traté de sintonizarlo. Pero no. ¡Si ustedes lo reemplazaron por «sea empleado del mes»!

No fue un sueño. No.

Si hoy, en plena siesta en el baño de la oficina, la voz regresó. Esta vez, con imágenes muy claras de lo que ofrecía. Era una máscara metálica, con una expresión terrible. Brillaba. Me ofrecía tener a la mano todo lo que yo deseara, sin necesidad de chips ni ninguna otra mier… Y me pidió a cambio ¡solo una suscripción mensual de mil Rys!

¡Era spam! ¡Su Neurachip ya ni es efectivo contra eso! Así que escribo ahora para que quede registrado, por si no salgo de ésta. Voy a sacármelo como sea, no me importa. No quiero más nada. Solo quiero volver a ser yo mismo. Y, si sobrevivo a esta locura, lo primero que haré será insultar. Voy a decir todas las chanchadas que se me ocurran, todas las que recuerde. ¡Y los voy a mandar a ustedes a…!

Sensomail cortado, por exceso de caracteres.

Envío finalizado.

***
Relato escrito a partir del Argumento 5 del Reto juevero de esta semana, propuesto por El Demiurgo de Hurlingham. No quería perdérmelo, pero siempre llego los sábados re tarde a sentarme a escribir. Espero entrar, pero si no igual ha sido muy divertido este reto. Además, me inspiró un poquito la noticia del chip cerebral anunciado por Elon Musk. Vaya a saber lo que nos espera en el futuro. La realidad se parece cada vez más a Black Mirror.
Voy a darme una vuelta por los relatos del resto.
Reto juevero: Día del Libro

Reto juevero: Día del Libro

25 abril 2020

¡Buen sábado! Luego de otra semana que se fue en una nube, con muchas cosas por hacer todavía,
vengo a participar de los relatos jueveros, luego de mucho tiempo y por primera vez en esta casita con nombre nuevo.

Les dejo el recopilatorio principal, donde podrán ver más propuestas de libros jueveros.

Esta es la invención del mío. Solo es para la iniciativa, como se propuso.

PUBLICACIÓN DE UN LIBRO - Reto juevero por Tracy

Título: El otro mundo de Camila

Sinopsis: De un día para el otro, el mundo de Camila dejó de ser el que era. Desde la forma en que se comunicaba con las personas (el abrazo, el beso, las reuniones), hasta esas costumbres tan básicas de ir al supermercado, salir a caminar por gusto, levantarse temprano para ir a trabajar a aquella oficina llena de gente.
De pronto, en cuarentena, Camila tuvo que mirar hacia adentro. Entre las horas vacías, de comida chatarra, de series interminables, la necesidad de limpiar su casa se hizo más obvia. Pero, cuando el frenesí de desinfección la mantuvo más ocupada y ya no tuvo más nada que fregar, solo quedó el placard con su ropa amontonada. Ropa que no acomodaba, que caía en avalanchas cada vez que abría alguna puerta, que la acechaba cuando metía apenas la mano para sacar un sweater. Finalmente, tuvo que poner un video de Mary Kondo y darse fuerzas.
Quién le hubiera dicho que, ni que fuese libro de Tolkien, aquel placard escondía todo un mundo en miniatura, un reino con habitantes pequeñísimos que tampoco sabían de su existencia.
¿Qué hará entonces Camila? ¿Llamará a los de desinfecciones? ¿Dejará que su gato juegue con aquellas personitas que le reclaman por todo? ¿O mirará con más detalle al joven y apuesto rey de aquella población, cuyo castillo está al fondo de su cajón de ropa interior?
Acompaña a Camila en esta aventura. Elige el camino para ella, luego observa cómo cambia el género de esta historia.

---

Tema: La importancia de ¿hacer cosas productivas en cuarentena? O de estar abiertos de mente a que siempre hay oportunidades en medio de cualquier problema. Mensaje cursi, nunca más necesario que en estos momentos.

Estilo: Novela. Género humorístico y de fantasía.

Dedicatoria: A mi pereza para ordenar el placard y a mi ropa apilada en él.

Prólogo (por Albada Dos): Ese mundo nuevo, donde tantas horas se han de usar para ponerse al día en las casas. en los armarios. Nos suele faltar tiempo para ello, y ahora no hay excusa.



Hermosos, hermosos

Hermosos, hermosos

31 agosto 2019

(Se abre lentamente el telón).

(En escena, un dormitorio con las paredes rosadas, con una enorme cama cubierta de un acolchado aterciopelado en rosa y repleto de almohadones en dorado, rosa y blanco. Al costado, junto a la ventana de cortinas largas y rosadas, un escritorio blanco muestra una laptop de la marca de la manzana y algunos adornos, en tonos de rosa. Al frente de la cama, una biblioteca pintada de blanco y totalmente vacía de libros, en la que solo se ubican una planta artificial, un par de portarretratos y una gran fruta de plástico dorado para completar sus estanterías).

(La puerta se abre e ingresa La Niña Bonita. Ésta se mira al espejo, termina algunos retoques en su pelo y enciende la cámara que apunta hacia la cama, junto al gran foco circular que arroja sobre el lugar una luz muy potente).

La Niña Bonita: (Se ubica en el centro de la habitación y extiende sus brazos) ¡Hola mis Niños Bonitos! ¿Cómo están pasando este invierno? ¿No les parece de locos este frío?

(Desde afuera, alguien toca la puerta. Ella ignora el ruido y continúa).

La Niña Bonita: (Sonríe hasta mostrar buena parte de sus dientes y señala a su alrededor con un giro de su brazo) ¿Qué les parece mi «room makeover»? Fue totalmente «DIY». He grabado todo el proceso del cambio y pronto lo verán en otro vi…

(La puerta vuelve a ser golpeada, esta vez con más insistencia).

La Niña Bonita: ¿Qué? ¿Qué, carajo?

(Un hombre de mediana edad se asoma, abriendo apenas, vestido con uniforme gris y un cinturón de herramientas a la cadera).

Hombre: ¿Le falta mucho para terminar?

La Niña Bonita: (Se le congela la sonrisa en la cara) ¿Qué hora es?

Hombre: (Mira su teléfono, ya molesto) Y… mire, van a ser las seis y diez.

La Niña Bonita: Pero yo pagué para usar el espacio hasta las y media.

Hombre: ¿En serio? ¿Está segura?

La Niña Bonita: ¡Sí! Y pierdo minutos valiosos mientras hablamos, así que váyase. (Intenta volver a su posición original frente a la cámara, pero el sujeto no se marcha).

Hombre: Espere, ¿qué estudio es éste?

La Niña Bonita: (Visiblemente irritada) El A-6, y siempre los lunes, miércoles y viernes esto es mío.

(El hombre parece entender).

Hombre: ¡Entonces me equivoqué, yo tengo el B-6! ¡Me metí al primer pasillo!

La Niña Bonita: ¡Ya, fuera! ¡Shu, shu! ¡Me espanta la buena vibra!

Hombre: Bueno, disculpe. No es para tanto. Le dejo tarjeta con el nombre de mi canal por acá, a ver si hacemos una colaboración. Hago carpintería, le puede servir. Adiós.

La Niña Bonita: Sí, sí. Suscríbase al mío primero, después lo voy a considerar. (Una vez sola, carraspea, se acomoda el pelo y respira hondo. Acto seguido, le habla a la cámara, con seriedad). Al editor: No apago la cámara para no perder la buena posición frente a las luces, pero es obvio que todo esto se edita. ¿Entendido? ¡Empezamos de nuevo! (Entonces, vuelve a su expresión risueña) ¡Hola mis Niños Bonitos! ¿Cómo están pasando el invierno? ¿No les parece de locos este frío…?

FIN

***

Otra vez me metí al Reto Juevero, yo re entusiasmada, pero apenas puedo publicar el día sábado. Espero llegar a entrar y, si no, lo mismo lo disfruté. Hacía mucho que no escribía en este formato tipo guión, tengo que sacar más cosas así.



Pasen por la casa de Juan Carlos para ver más mentiras hermosas.
Disfrutalo

Disfrutalo

22 junio 2019

disfrutaloEse día despertó sin que sonara la alarma. Abrió los ojos y el sol lo saludó desde afuera, sin un sonido de pájaros, sin el ruido de los autos ni de la gente, caminando al mercado como cualquier domingo.

Era él, con su tranquilidad y su silencio. El techo blanco de su dormitorio, la luz blanca del baño, sus ojeras en el espejo, la suavidad del cepillo lavando sus dientes. El agua, apenas hirviendo, sin el pitido de aquella pava insoportable que ella se había llevado al irse.

Disfruta el silencio, decía la camiseta elegida para salir.

En la calle, ni un alma. Solo los perros, que pasaban a su lado, tranquilos, indiferentes, hacia ninguna parte.

A él no dejó de parecerle extraño que la fuente de la calle principal estuviese detenida. Como el
tránsito. Como esos niños, en la vereda del frente, que parecían estatuas. Como esas mujeres, que solo posaban junto al semáforo.

El shopping estaba abierto. Él no tenía ganas de cocinar. Se encontró caminando entre las vidrieras llenas de vestimentas que él no usaría, joyas que ella ya había devuelto, juguetes que nunca serían relevantes en sus sueños. Debía ser temprano, ya que era el único. No se veía ni a los vendedores.

Era él, con su corazón latiendo tranquilo, sus oídos en paz, su boca cerrada para nunca más repetir aquellas palabras.

Y esa mirada. Esa cara tan familiar.

No podía ser.

Tuvo que detenerse.

Pensó que se había equivocado. Pero allí estaba, detrás de la vidriera. Miró hacia todos lados, esperando que alguien saliera desde atrás de los puestos de bijouterie y riera. Sin embargo, siguió allí solo.

Se acercó más. No había dudas. El maniquí tenía su cara.

Y no solo era ése. Todos los muñecos vestidos con esa ropa que a él le costarían meses de su salario tenían sus ojos, su boca, su pelo.

Quiso gritar, reírse, exigir una explicación. Pero él lo había pedido. Ése había sido su deseo. Estar solo y que nunca más nadie pudiese molestarlo. El genio de la lámpara lo había cumplido. Su vida nunca había sido más silenciosa.

Ahora se había pasado de asqueroso. ¿Por qué? ¡Había sido ideal! ¡Había sido la mejor inversión del mundo comprar esa lámpara vieja por internet! Se quitó una zapatilla y la estrelló contra el vidrio hasta romperlo. Nadie vino a detenerlo. Pero los maniquíes con su cara se multiplicaban, por donde él mirara.

Ahora entendía. Siempre había letra chica en los deseos, el genio lo había dicho antes de esfumarse en esa humareda blanca.

Como su molesta ex novia. Como su odiosa mascota. Como sus jefes, su familia, su suegra gritona y su mundo de entrometidos.

Ahora estaba bien. Era él, con sus calles, sus casas vacías, su falta de objetivos y presiones, la falta de sus amigos que preguntaran estupideces y de negocios que vendieran porquerías que a nadie le hacían falta. Ya solo sería él. Y su cara. Su cara por todas partes.

***
Esto quiso ser una mezcla de dos consignas: la del Reto juevero de La trastienda del pecado y la del reto semanal # 22 en Sueños de Tinta. Creí que había salido bien, pero luego vi el conteo de palabras y me había ido mucho más allá de las 350. Perdón Magade. 
Igual presento mi link, pero entenderé si no entro en el listado de esta semana. Intenté recortarlo lo más posible. La próxima voy a tener más presente el límite. 

Sobre la temática, en mi familia y amigos se ha dado una serie de separaciones. Este personaje es una mezcla de todos nosotros, una especie de chiste interno sobre algunas cosas. Sin embargo, creo que hay mucho de bueno en saber cuidarse y valorar el silencio y la soledad. Así que este relato no es una crítica. Es más bien la exageración de algún miedo sentido y escuchado también en alguna confesión. 

Un abrazo a todos y que tengan un buen fin de semana.
Tarta de verduras a la «qué pasó, caramba»

Tarta de verduras a la «qué pasó, caramba»

15 junio 2019

delicioso reto jueveroINGREDIENTES:

PARA LA MASA
Compre una pascualina del super. Le abre el plástico, la saca y ya está. Mire qué fácil.

PARA EL RELLENO
- 2 cebollas chicas. O una grande. Si no le gustan las cebollas, olvídelo.

- 1 paquete de acelga. O espinaca, si prefiere.

- 1 pimiento morrón rojo. O verde. Si consigue amarillo, da igual. O esos ajíes enormes que venden por ahí a veces, que pareciera que lo van a matar a uno de indigestión pero en realidad tienen menos picante que mi rutina diaria.

- Si no le gusta ninguna de esas verduras, qué le puedo decir. Vaya y busque algo que entre en una pascualina y cuando lo tenga me avisa.

- ¿Ya está? No, saque al gato de ahí. Continuamos. Cuatro huevos.

- Condimentos a gusto. Y tenga a mano el teléfono, por las dudas.


PREPARACIÓN
1- Asumiendo que ya le puso la masa pascualina del super al molde aceitado, prenda el horno. No muy fuerte.

2- Corte la cebolla, en cuadrados pequeñitos, mientras susurra canciones de amor a la pobre para que no lo haga llorar mucho. Usar antiparras durante el proceso ayuda también.

3- Haga lo mismo con el pimiento o el ají enorme. Pero a ésos no les hable. Ni siquiera los mire más de lo necesario. Todos los días se escuchan historias horribles de gente que ha observado de frente a esas terribles verduras, mientras intentaba cocinarlas.

4- Hierva la acelga o la espinaca —o lo que sea que haya conseguido para el relleno—. Y saque a ese gato de ahí, sea serio.

5- Mezcle todo en la sartén, con los condimentos y el huevo. Si le va gustando cómo queda, bien. Si no, siga intentando. A mí no me pregunte, que yo con un caldito de esos que saborizan ya estoy hecha.

6- Meta el relleno encima de la pascualina y luego ponga la tapa superior, para cerrarla. ¿No le gusta así, la prefiere abierta? Allá usted. Y ya le dije que el gato le iba a arruinar la comida, basta de chistes.

7- Hornear durante unos 40 minutos, o hasta que la masa esté dorada. Es decir, no espere que brille el horno. De ver un resplandor real en su comida, llame a los bomberos.

8- Saque el hermoso resultado de esta aventura culinaria. Espere un poco a que se enfríe, no sea ansioso. Corte la primera porción y pruebe el delicioso sabor del esfuerzo.

9- Guarde todo en la heladera y pídase una pizza. Alguien querrá comerse ese desastre otro día.

***
Pequeña deformidad escrita para el reto juevero de Notas desde el fondo de mi placard. Espero llegar a tiempo, hace rato que intento participar y se me pasan los días. 

Luego de mi tercera mudanza en el año (excusas, excusas), de a poco creo que me estoy acomodando. Lo mismo, si mi vida ahora tuviera cara, se la golpearía un ratito.
Mini homenaje a mi adorado Alejandro Dolina. Amé sus instrucciones para abrir el jabón Sunlight. 
Voy a pasearme por los blogs amigos. Cómo los extraño a todos.
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