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El frasco de historias

Cuentos recetados y de venta libre también

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Arcano 7: El Carro

Arcano 7: El Carro

03 abril 2022

El héroe de nuestra historia sigue camino, un día más.

Toma las riendas de su mente y mantiene a raya a esas dos partes de él que sugieren cosas distintas, como quien escucha siempre a dos consejeros que nunca están de acuerdo en nada. De a poco, con paciente terquedad, ha ido permaneciendo erguido, a pesar de todos los vientos que han soplado en su contra.

¿Quién es, cuál es su propósito? Aún no se ha detenido a pensarlo en profundidad, pero con cada batalla ganada ha ido descubriendo la respuesta, en parte.

¿Qué le espera, cuál es el futuro? Eso no le interesa. Su especialidad es manejar los imprevistos y tomar lo mejor de lo que sea que encuentre en su camino.

Las luces lo ciegan por momentos, el sudor en su frente empieza a hacerse muy notorio. Cierta sensación de hormigueo en sus brazos extendidos empieza a ser muy molesta, su rostro intenta no hacer un solo gesto de contrariedad.

—¡Corte! Descansa un momento, Jero, pareces acalambrado. —La voz de la directora es firme, aunque sin gran emoción—. Maquillaje, toca un retoque.

La mujer sale de su silla y todos se lanzan a revisar y ajustar las luces, mientras el del maquillaje corre hacia Jerónimo para limpiar un poco el sudor de su rostro y volver a empastarle la cara con el precioso menjunje. El actor se estira un poco, intentando no molestar al apuesto maquillador que tiene en frente haciendo su trabajo. Aún falta mucho por filmar, tiene gran parte del libreto por aprender, pero hará lo mismo que su personaje y solo se ocupará del presente. Paso a paso.

Los caballos atados al carruaje intentan moverse, cada uno al parecer interesado en un extremo distinto del estudio. Alguien les trae agua y los acaricia. Jerónimo quisiera acercárseles, pasar un rato con ellos, pero tiene mucho que hacer. Suspira y mira al frente. Ya lo han dejado a solas, otra vez, sobre el carro que debe conducir a la nada, hacia la victoria que siempre parece tan lejana. La saga de películas es interminable. Según los libros en los que está basada, aún le falta una buena parte del viaje para lograr la victoria final. Pero Jerónimo está allí, con las riendas en la mano, listo para seguir.

La directora regresa con una caja de pizza, todos toman una porción, nadie le ofrece un bocado al actor. Jero siente que su estómago empieza a rugir, mas va a utilizar el estímulo como otra fuerza a controlar, por el momento.

—¿Todos listos?

Empieza la cuenta atrás, los caballos vuelven a sus posiciones, todos aguardan la famosa palabra que indica el regreso a la acción en el rodaje. Jerónimo, con una bocanada de aire, toma de nuevo las riendas.

Y así, el héroe de nuestra historia continúa camino, un día más.



***

♦ La vida va dando vueltas y el libro en el que está encerrada esta adivina ha ido cambiando de manos, luego ha caído por una alcantarilla y ha flotado por aguas de todo tipo hacia lugares lejanos. Me ha tocado ver en dónde estaba, acomodarme y poner en condiciones el chiringuito antes de volver a usar mis arcanos por aquí.

Si lo encuentra en su tirada:

Al derecho: Conseguirás ese nuevo trabajo por el que te has estado preparando. Te darán esa oportunidad por la que tanto estuviste esforzándote.

Al revés: Si puedes reconocer tus necesidades, al menos sabes lo que necesitas para empezar a buscar satisfacerlas. Sí, no me sale el humor con esta carta, se me hace muy seria y espero y deseo para todos un enorme carro con dos caballos dóciles para recorrer su camino y salir adelante.



***

Nota: La finalidad de los significados de cada carta es entretener al lector y a la loca que escribe estas cosas. Ningún dato de este libro debe ser tomado como referencia seria, ni aplicarse a situaciones de la vida real. Dicho esto, sean libres de enviar sus propias interpretaciones de este arcano.

Hasta la próxima.

Los saluda, Madame Ceyene 
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Magia literal (Cinco líneas Abril)

Magia literal (Cinco líneas Abril)

Es sabido que, en estas tierras, la música tiene un efecto mágico. Todo joven sueña con oír esa melodía que lo lleve lejos, a vivir destinos más interesantes. Pero no siempre el cambio es positivo. Hubo una princesa a la que le gustaban las notas melancólicas de la viola de un juglar. Cierta mañana, ella desapareció. Se dice que se fugó con el sujeto. Pero nadie pudo explicar de dónde vino el enorme instrumento de cuerdas que hallaron en sus aposentos.






Palabras del reto de este mes: Joven, princesa, música.

Microrrelato escrito para el reto Cinco líneas de abril de Adella Brac. Si desean participar, pueden acceder por el link.

¡Feliz Año Nuevo!

¡Feliz Año Nuevo!

31 diciembre 2021

Les deseo el mejor comienzo del nuevo año y que tengamos las mejores historias por contar en este 2022.

Arcano 6: Los enamorados

Arcano 6: Los enamorados

Cuando era una puberta, creía que no había nada más mágico y bello que el estar enamorada. Absorbía toda novela con un tinte de romance, toda película que insinuara a lo lejos la presencia de una historia de amor. Disfrutaba del desarrollo de una relación y creía que el estar junto a la persona deseada era el mejor premio.


Y, de todos, el tropo que más me atraía era el de esas parejas que se veían obligadas a permanecer juntas por un período de tiempo. El morbo de ver cómo les tocaba adaptarse a las circunstancias, junto con la seguridad de que todo estaría bien al final, eran los que convertían este tipo de historias en una adicción para mí. Así que, pensándolo hoy, qué ironías tiene la vida.


Es como si el destino se riera en mi cara. Bueno, igual podría ser peor.


El virus horrible y contagioso, que me ha dejado en cuarentena junto a mi nuevo crush, no tiene nada de romántico. La fiebre imposible de bajar, la incomodidad del dolor muscular y las cefaleas, no son lo que hubiese querido vivir junto a Marcus en estos primeros días de noviazgo. El haber quedado a solas en mi casa luego del diagnóstico, compartiendo síntomas pero sin querer transmitírselos a otros familiares, y que hasta los médicos eviten el contacto con nosotros más allá de los controles telefónicos, no nos dejó muchas opciones.


Al menos, nos ha tocado la versión menos grave de esta enfermedad. La congestión, la voz nasal, la montaña de papel tissue lleno de mocos, no son nada comparados con lo que deben vivir otros infectados. Las noches en vela no se deben a largas jornadas de sexo sudoroso. Aunque, lo del sudor sí viene incluido con la fiebre. Y las duchas en conjunto son más un modo de asegurar que el otro baje la temperatura, que un juego de a dos.


Los seres queridos preguntan desde afuera, colaboran dejando las compras en la puerta, pero no hay nada que Marcus o yo queramos de verdad. No más que salir de este apartamento pequeño y caluroso.


Igual, hay que ser optimistas y pensar en lo afortunados que somos. Estamos a salvo, en cierta medida. Podría ser peor.


Como el hecho de despertar y poner una mano en su frente, casi por reflejo. El exigir que se coloque el termómetro para comprobar lo que yo ya imagino: otro día más que él ha levantado más temperatura que yo. Discutir con él para que al menos de un mordisco al budín de banana que envió mi madre, así es capaz de tomar el medicamento. Arrastrarlo hacia la ducha y oír sus quejas mientras intento bañarme y que él reciba un poco de agua.


Estar encerrada con él es imposible, insoportable, inadmisible. No le gusta el jugo de limón, ni el de naranja. No hace caso a las recomendaciones de no automedicarse, o al menos averiguar en internet cuál es el efecto real de la droga que compone la pastilla que se está echando con tanta facilidad a la boca. Y me abraza con ese cuerpo febril, me besa con esa boca llena de gérmenes que yo misma implanté ahí primero, pero ahora temo volver a contraer.


Es mi culpa por haberlo contagiado. Ahora debo hacerme cargo de él. Y él no puede salir de aquí, no debe. Estamos encerrados, destinados a convivir por casi un mes, alejados de esta sociedad estúpida. Pero hay una certeza aquí, él no lo ha dicho, yo no lo he dicho. No es necesario, es una verdad que ya flota en el aire, podríamos olerla si nuestros sentidos funcionaran como antes. Apenas obtengamos el alta, nos alejaremos y nunca más volveremos a cruzarnos. No soportaré pasar por la misma vereda siquiera. Lo sé.


Igual, a veces veo en su mirada algo más. Y me ilusiono. Y me da por imaginar que no estamos aquí por obligación, sino que estas son nuestras vacaciones juntos, las primeras de muchas. Y mi apartamento diminuto y sofocante se convierte en una cabaña acogedora en la montaña, o en la habitación de hotel de algún país exótico. Y creo, quiero creer, que los momentos de intimidad que compartimos son tan únicos, que nunca volveremos a vivir nada así con nadie más.


Porque siempre podría ser peor. Como el hecho de haberlo contagiado, saberlo y no poder ayudarlo. Como el tener la certeza de que él está sufriendo lejos de mí, los dos aislados, pasando por lo mismo, en habitaciones estériles y más pequeñas que este lugar. Así es, qué ironía, ¿verdad?


Cuando esto acabe, no volveré a mirar películas románticas.


Ahora, preparo el termómetro, la botella de agua para cada uno y las pastillas, para dejarlo todo a mano antes de ir a dormir. Veo a Marcus ya instalado en la cama. Tiene un aspecto tan inocente, que se me escapa una caricia en su mejilla.


Ha abierto los ojos, mierda. Se me acelera tanto el corazón, que puedo oírlo golpear en mis orejas. Titubeo, pero tomo el termómetro y se lo inserto en la axila con rapidez.


—A ver si puedo descansar esta noche —gruño, aunque sé que me he puesto toda colorada.


Él sonríe y cierra los ojos.


—Sí, claro.


Espero unos minutos, mi propia mentira me impide apagar las luces como deseaba. Él alcanza con sus dedos la piel de mi brazo y siento una especie de caricia. Lo miro, para comprobar que esté quieto y no impida que el termómetro tome bien la medida, pero el pitido del aparato me indica que ya puedo quitárselo. El visor da los treinta y seis grados, con lo que supongo que este ya es el segundo día sin más síntomas. Suspiro, una sensación extraña me asalta. Pronto esto habrá terminado. La puerta podrá abrirse y diremos adiós. Igual, siempre puede ser peor. Como el dejar pasar esto sin haberle dado nunca una oportunidad.


—Hasta mañana —dice, con un beso en mi hombro, mientras apago la luz.

—Hasta mañana.

 

***

Ah, la actualidad. Por sucesos recientes en la vida de esta adivina, he sentido que esta carta ya tenía su cuento relacionado y debía escribirlo. ¿Les gusta el romance? A mí sí y no. Lo adoro y lo detesto. Tiene de las mejores y las peores cosas como género, pero esa es solo mi opinión y ya saben que de dualidades estamos hechos, así como este precioso Arcano del Tarot.


Si lo encuentra en su tirada:


Al derecho: Es tu oportunidad. Si te declaras a esa vecina sexy o ese chico que siempre espera el bus contigo en las mañanas, te van a decir que sí. Ve con mucho cuidado y protección, de todo tipo. Si ya tienes pareja, tocará tomar nuevas decisiones, se acercan nuevos proyectos.


Al revés: Será una horrible primera cita, o te dejará plantado sin dar explicaciones. Si ya tienes pareja, sé congruente, desinstala esas apps para conocer gente nueva o decídete a abrir horizontes para ambos.  

 

***

Nota: La finalidad de los significados de cada carta es entretener al lector y a la loca que escribe estas cosas. Ningún dato de este libro debe ser tomado como referencia seria, ni aplicarse a situaciones de la vida real. Dicho esto, sean libres de enviar sus propias interpretaciones de este arcano.

Hasta la próxima.

Los saluda, Madame Ceyene

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¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

25 diciembre 2021

 

Sé que no he aparecido mucho en los últimos meses, pero en estas fechas he recordado lo linda que es esta comunidad y lo agradecida que estoy de las buenas historias que he conocido gracias a ustedes. Así que voy a dejar un pequeño saludo.

Brindo con ustedes y espero que nuestros espacios en la blogósfera sigan siendo nuestro lugar para compartir lo mejor de nosotros. 


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