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El frasco de historias

Cuentos recetados y de venta libre también

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Como sueñan las sirenas (Concurso: Sonidos Fantásticos)

Como sueñan las sirenas (Concurso: Sonidos Fantásticos)

12 abril 2021

Era un atardecer más para ella, echada sobre una roca, tomando en su piel hasta los últimos restos del calor del día. Parte de su cuerpo disfrutaba de esa rutina, parte de ella detestaba estar fuera del mar. Estaba acostumbrada a esas contradicciones. En el horizonte, un barco comenzaba a acercarse. Era El rey de las mareas, el motor de su destino, por lo que su tiempo en el agua estaba por terminar. Parte de su corazón estaba feliz por lograr su sueño, parte de éste odiaba marcharse. Y así, su cola todavía se mantenía sumergida, mientras su torso seco llamaba la atención.

No podría notarlo a tiempo, pero sabía que el barco estaba yendo por ella.

No sabría negarse, su voz solo quería cantar y su cola convertirse en dos piernas.

Desde entonces, obtendría de los humanos todo lo que necesitase.

Excepto una cosa.



«Shaadi…» comenzó el susurro, en su oído.

«Shaadi…» continuó, acelerando su corazón hasta que el amor y el dolor se convirtieron en un tormento insoportable.



Y así fue que despertó, en su camerino, con un grito. Era otro atardecer más para Shaadi, la nueva estrella salida del mar. La promesa de las listas de Billboard y los shows multitudinarios.

—¿Estás bien? —preguntó su asistente, una joven que solo llevaba unos días en el staff.

—Claro que está bien —respondió su manager por ella, entrando a la habitación con un agua mineral y un ramo impresionante de flores multicolores—. Físicamente, porque mentalmente siempre esta chica es un horror.

Shaadi se levantó y le quitó al hombre la botella, para beberse la mitad en solo un trago. Estaba de pésimo humor, como siempre.

—Lo siento —balbuceó la chica nueva, con el evidente temor de ser despedida bailando en sus ojos.

La cantante se limitó a echarle un vistazo, pensando en que mejor hubiera sido tener el poder de absorber la inocencia de los humanos, antes que el de llevarlos al éxtasis con su voz. De nada servía ser la obsesión de millones de seres inútiles en aquella tierra seca. Pero ahora no podía dejar de alimentarse de la admiración de todos ellos. Había quedado atrapada por sus sueños de niña tonta, observando de lejos a los barcos pasar. Y ahora solo sabía soñar con regresar al océano.

Si solo eso no significase el fin. Morir como traidora de Poseidón tampoco era la mejor idea. Si había elegido esa nueva vida, le quedaba continuar con ella lo mejor que pudiera. Podía combatir la sequedad de su alma con el calor del fuego en el corazón de sus admiradores. Perdería la batalla, cada vez que cerrase los ojos, pero seguiría intentándolo mientras estuviese despierta.

Como cada noche, las luces del escenario casi la cegaron, mientras se entregaba a mostrar lo mejor de ella, lo único bueno que aún tenía.

Cantó todo su amor y su anhelo. Su deseo abandonado, su recuerdo de carne y sal, sus besos de leyenda. Su héroe de ensueño.

Y el público aplaudió y cantó con ella, cálido y radiante por un instante.

—Shaadi… —entonaron, como el escenario de su creciente arrepentimiento.

—Shaadi… —pidieron por ella, pero no tan fuerte como aquel que entonaba su nombre cada noche, en las profundidades del mar.

Terminó el espectáculo, las luces se apagaron, lo mismo que el calor del público. Y la soledad la golpeó, dejándola fría y muerta de sed.

El detrás de escena, los destrozos en su habitación de hotel, las malas compañías y otra clase de profundidades, también, se convirtieron en parte de la rutina de la antigua sirena simulando ser humana.

En plena madrugada, habiéndose negado a consumir más que su amada agua, Shaadi echó a todos sus compañeros de fiesta. Se descalzó y por accidente pisó el fragmento de una copa rota, sobre la alfombra. Embotada, se quedó mirando la sangre que teñía el gris del suelo por un momento, antes de quitarse el vidrio de aquella parte de su cuerpo que todavía no reconocía.

Fue hasta el balcón de la habitación, el océano se extendía frente a ella en una vista preciosa, nostálgica. Se sentó en la hamaca que llevaba siempre en su equipaje y se dispuso a pasar una de sus noches más oscuras, pero le fue imposible dormir. Comenzó a desesperarse, no podía tener peor castigo que el de no ver a su amado ni aun en sueños.

Entonces, a la distancia, un resplandor conocido hizo que el corazón le diese un vuelco.

«Shaadi…» susurró la voz de su amante.

«Shaadi…» dijo el único rey de las mareas que a ella le interesaba.

Él no solo decía su nombre, también estaba cantando la invocación a la misma bruja que había cumplido su capricho egoísta. Pretendía venir por ella, a cambio de su capacidad de ser feliz.

Quiso advertirle, asaltada por la angustia, pero por lo que veía todo estaba ocurriendo demasiado lejos.

No podía permitir que él corriese con su misma mala suerte. Y solo por su culpa. No dejaría que aquella bruja se devorase el alma de los dos, con ella ya tenía suficiente.

Por eso, emitió el grito más fuerte del que fue capaz. Supo que él podía escucharla. Pero nada iba a detenerlo, lo conocía demasiado bien.

Entonces, ella decidió que lo protegería. No traería esta desgracia sobre su único amor.

Por eso, subió a la baranda del balcón. El mar entero sabía cuando Poseidón tomaba su venganza ante el regreso de un traidor, e iba a usar eso a su favor. Aún estaba a tiempo, el resplandor no mostraba que el hechizo del trato con su amado estuviese sellado.

«Shaadi…» la llamaría él, mientras su alma volviese a ser una con el agua.

«Shaadi…» seguiría endulzando su memoria, cuando solo fuese espuma sobre los arrecifes de coral.


***

Relato escrito para el concurso de FantasiaES en Wattpad.
Me enamoré de una de las canciones en el Concurso Sonidos Fantásticos, así que sale nuevo relato en menos de mil palabras. Las sirenas siempre han parecido impresionantes, con todo lo que implican en las historias más antiguas, la de Disney y los retellings.
La noche eterna

La noche eterna

22 febrero 2021

No deberías haberme visto, no tendrías que haberte acercado. Ya no volveré a ser la que era. No soy más aquella que amaste: no permitiré que seas el primero en hablar, ni que envíes lejos a mis hijos por considerarlos imperfectos. Esta es mi forma ahora. Me he liberado de todo lo que me ataba a aquel mundo luminoso al que pretendías arrastrarme. 

¿Por qué has venido a buscarme? ¿Cómo es que no soportas ver en lo que me he convertido?

La muerte me ha ofrecido sus brazos y he ido a su encuentro. El Yomi me ha mostrado su fruto y yo lo he probado. No entenderías aquella sensación, la novedad fue casi tan emocionante como el ver la lanza celestial por primera vez. Ahora tú y yo somos tan distintos como el día y la noche.

La inmensa negrura llenó mi ser, el dolor de aquellas llamas que me trajeron aquí fue reemplazado por comprensión y perdón. No debiste venir a perturbarme. El alcance de tu pequeña mente de dios limitado por los temores de los vivos no llegará nunca a igualar esto.

Oh, si hubieses estado allí al momento en que crucé al Yomi…

Si hubieses visto cómo todo dejaba de importar, la obediencia, el dolor, el amor, cualquier sentimiento estúpido al que pude haber hecho caso antes y que me obligaba a obedecerles a ti y a los dioses de arriba.

Ya no más.

Las posibilidades ya para mí son infinitas.

¿Quieres probar un poco? ¿No sientes un poco de curiosidad al menos?

Dejaré de intentar explicártelo, porque podría estar hablando aquí durante siglos y no estaría ni cerca de pintar el panorama completo. Imagínalo por un momento: si pudiera atravesar tu corazón con el Amenonuhoko y revolver tu sangre con éste, tal vez en ti surgiría una mínima parte del poder que me fue dado en esta nueva vida.

Entonces, ahora respóndeme. O, si no quieres decírmelo, reflexiona con la sinceridad de tu impulsivo corazón, amado mío.

¿Por qué insististe en que siguiera tus pasos, como la mujer sumisa que fui? Aún en mi nuevo estado tu presencia es magnética, tu cuerpo me atrae como la luz a una desgraciada polilla. Me detesto por eso, te adoro por la misma razón. ¿Cómo es que pude ceder a tus caprichos, aunque fuese por un instante?

La verdad es que debí escupir mucho más fuerte al verte aquí. A tus pies, el suelo comenzó a derretirse, ¿cómo es que no te diste cuenta, fue solo por la oscuridad? ¿O es que tu deseo de arrancarme de mi descanso era lo único que importaba?

Debiste quedarte en nuestro bello palacio, recordando los días en los que corríamos felices alrededor del Amenomihashira y cuidando de nuestros hijos, en especial del recién nacido. Tu egoísmo marcará a la humanidad para siempre, si es que eso te importa. Lo que es a mí, prefiero lamentar cómo arruinaste lo nuestro al venir a sumergirte en mi noche eterna.

El tiempo de los dos había terminado. Deberías haber dejado nuestro adiós en algo melancólico y luminoso. Pero, ahora que viniste, por lo menos debías cumplir la única condición que impuse.

Si el Yomi es la tierra de la oscuridad interminable, debías respetar eso. No tenías porqué forzar la luz con tu fuego inmundo. Pero sí merecías verme, ahora que lo pienso. Sin quererlo, te he mostrado mi nuevo interior y me alegro por ello.

No necesito cubrir mis carnes pútridas; los gusanos son suaves y mejor compañía de lo que imaginas. Las heridas en mi cuerpo reflejan las que atormentaban a mi alma desde hacía mucho.

¿Ya no vas a recibirme con amor? ¿Ni siquiera vas a oír mis gritos, no permitirás que mis manos sanguinolentas te acaricien, ni unirás mi aliento rancio al tuyo? Mala decisión, Izanagi. Mala idea, cariño mío. Ahora no voy a librarte del dolor de haberme perdido, aunque con esto convierta todo nuestro amor en pura competencia odiosa.

Maldito seas, debiste quedarte en el Inframundo como recompensa a tu atrevimiento. A cambio de tu cobardía, quedarás unido a mí por la eternidad mientras cuentes a cuántos de esos mugrientos humanos traigo conmigo, hacia la noche más negra. Sabes que si prometo algo, no descanso hasta cumplirlo. Hemos nacido de las mismas deidades, amor mío. La furia también me desborda a montones hasta rebalsar y cambiarlo todo a mi alrededor.

Supe que incluso asesinaste al fruto del esfuerzo que me llevó al Yomi. La cantidad de seres que surgieron de aquel horrible pecado serán causa de mi satisfacción y provocarán daño o alivio a aquellos seres inferiores que habiten la tierra que hemos creado juntos.

¿No quieres llevarme contigo? ¿Tampoco quieres quedarte? Ahora tu rechazo será castigado.

Haré que te arrastres y lamentes ese asco profundo que vi en tus ojos ante la llama que encendiste en mi refugio. Y, si no lo haces tú, lo harán aquellas criaturas débiles que viven en las islas que surgieron debido a nosotros.

No podré olvidarte nunca, querido mío. Cuando lo desees, con solo pedir perdón y entregarte a mi abrazo, te daré la bienvenida a la oscuridad. Reinaremos juntos sobre esta noche eterna. Porque algún día tendrás que cruzar hacia aquí. Mi ejército estará esperándote, listo para destrozar cualquier intento de rebeldía, pero también dispuesto a obedecerme en caso de que yo decida que tu arrepentimiento es sincero.

Deja que me cobre mil almas diarias, no es un precio tan grande por el inmenso amor que alguna vez prosperó bajo la luz del sol. Pero, si cumples y creas mil quinientas más, jugaré con gusto esta competencia. Nuestra unión dio grandes frutos. Juntos dimos origen a la creación misma. Permíteme que abra paso al regulador de tanta riqueza. Deja que me lleve al inframundo parte de lo que me corresponde. O ven a mí y que el caos se encargue de todo allí afuera. 

¿Qué dices, amado mío? ¿Vamos a llevar adelante este juego? La eternidad no volverá a ser aburrida, eso también te lo prometo.

***
Conteo de palabras: 1005. Relato escrito para la antología de mitología japonesa organizada por Soñando uno de tus sueños. 
Averiguar sobre la historia de Izanagi e Izanami me partió el kokoro, además de que Yomi, la tierra de los muertos, me pareció un lugar genial (para alguien que ama las historias de terror, por supuesto).
Si llega a surgir la antología completa, me va a encantar leer el resto de los relatos participantes. Tengo mucho por aprender.
Tag del amor

Tag del amor

14 febrero 2021

¡Feliz Día del amor y la amistad para todos! 

Les traigo para la noche de este 14 de Febrero (perdón, antes no llegué, jaja) el book tag que encontré en el blog de Yessykan. Es el tag del amor.

Voy a traer lecturas de mi lista de favoritos en Goodreads, ya que hace tiempo que no me pongo con el género romántico en sí, pero esto me sirve para recordar las mejores historias de amor que he encontrado.

A quien quiera llevarlo, por supuesto, me avisa así paso a ver qué ha respondido.


• • • Book Tag del amor • • •


○ ♥ ○ Un libro en el que hace acto de presencia el temible triángulo amoroso

Elantris - Brandon Sanderson: Sí, hay un triángulo muy leve por ahí, pero es de mis preferidos. No digo más nada, porque es tan sorpresivo que sería algo así como un spoiler. A mí me encantó. 

○ ♥ ○ Un libro que presente la dinámica para solucionar conflictos sobre el amor
El proyecto esposa - Graeme Simsion: Si bien es una historia de una pareja atípica, creo que la forma en que las cosas avanzan y el cómo la comunicación se busca hasta que se encuentra, es el mejor mensaje que puede quedar al lector.

○ ♥ ○ Libro de fantasía romántica que recomendarías de una escritora novel
La historia de Tilansia - Adella Brac: Sé que Adella ya tiene unos cuantos libros publicados, pero cuando leí esta novela creo que era la primera. Así es como me gustan las historias de amor, rodeadas de aventuras y propósitos para los personajes que no sean solo el estar con alguien, les recomiendo este libro.

○ ♥ ○ Un thriller psicológico de amor, misterio y suspenso
Los hombres que no amaban a las mujeres - Stieg Larsson: En este libro, lo del amor se habla en diferentes ámbitos, no de una forma solamente romántica. También estará en mis favoritos para siempre.

○ ♥ ○ Un libro de terror para leer con tu pareja en el día de San Valentín
Cuentos de amor de locura y de muerte - Horacio Quiroga: Cuentos como El almohadón de plumas son la mezcla perfecta de romance y terror.

○ ♥ ○ Relación amorosa que comenzó siendo amor y terminó siendo odio
La matriz del infierno - Marcos Aguinis: Esta es la historia de un amor que se convierte en obsesión y deriva en el odio más peligroso. Muy recomendada, fue escrita por un gran autor de mi provincia.

¿Y ustedes? Cuéntenme si conocen estos libros o si les llama alguno la atención para leerlos en el futuro. También avisen si llegan a llevar el tag. Gracias a Yessykan por compartirlo.
Cerrando los ojos (Concurso El Tintero de Oro)

Cerrando los ojos (Concurso El Tintero de Oro)

11 febrero 2021

«El amor tiene algo de locura», leí una vez en un graffiti, en las calles de mi barrio. Claro que eran épocas mejores que ahora, que lo único que se lee en las paredes son las alabanzas a nuestro líder y lo más parecido que puedo llegar a encontrar es una declaración de amor, sí, pero hacia el pollo frito de cierto restaurante que sobrevivió al colapso. No estoy quejándome, por supuesto. Que viva el líder. 

Tampoco crea que estoy juzgando a aquellos que se casan con sus platos de frituras o que se van de viaje en busca de la empanada perfecta. Respeto al que sea capaz de besar aquello que luego va a devorarse. Y todos tenemos derecho a soñar, por más que la perfección no exista.

Como decía, locura y amor. Sí, señor. Resulta que mi esposo no termina de irse de casa, el pobre no puede asimilar lo que ha ocurrido en estos últimos meses conmigo. ¿Sabe lo que es que la venda se caiga de pronto y una vea la luz por fin? ¡El verdadero amor de mi vida estuvo conmigo todo el tiempo, a mis espaldas!

Ya he pedido el divorcio, no se preocupe. No pienso manchar el buen nombre de mi sector de viviendas con una relación de adulterio. Sería demasiado deshonor para las seis cabezas de nuestro excelentísimo líder. Alabado sea. Y disculpe que no me levanto para hacer el cuatro alzando mi pierna derecha como corresponde, pero soy una seguidora devota del Partido de todas maneras. Continuemos con lo mío.


Mi esposo se niega a aceptar la nueva situación. Insiste en que esto es una fase, el muy irrespetuoso. Pensar que he descubierto que mi amor real había estado allí desde siempre me eriza la piel, mire. ¡Tal vez nací amando así! Aquella sensación de protección, esa confianza de que siempre estaría ahí para mí, ese confort al sostenerme cada vez que caigo sobre ella… es pura perfección en setenta y cinco centímetros de superficie. Ni tan blanda como para perderme en ella, ni tan dura que me cause dolor. Cuánto la busqué. Cuántas otras intentaron hacer lo que ella, sin lograrlo. De verdad, en los años que llevamos juntas, he vivido los mejores sueños. 

Por esto voy a pedir la licencia matrimonial por segunda vez, excelentísimo juez. Concédame la felicidad completa. Necesito que me deje casarme con ella. Es mucho más que una almohada. Es la definición del amor para mí y quiero que todos lo sepan.

***
Relato de 417 palabras, escrito para la Edición XXV del Concurso El Tintero de Oro de febrero
Qué felicidad poder participar, en especial con el humor, que es de mis géneros favoritos.
Esta historia viene inspirada en mi actual búsqueda de una buena almohada. El día que encuentre la correcta, me caso con ésta. Además, basado también en la historia del surcoreano que se casó con una almohada que tenía el diseño de su personaje animado favorito. También me casaría con mi actual colchón, pero ya es una historia que puedo dejar para un próximo relato.
Espero que lo hayan disfrutado y que tengan un buen San Valentín, a los que les interesa esta fiesta y a los que no les afecta también.  
Cuestión de modales

Cuestión de modales

08 febrero 2021

Esto es tener clase, me dice la sinvergüenza, aún con la pieza de sushi en su boca. Si no estuviera tan loca por ella, le quitaría esas ganas de reírse y echar semillas de sésamo por todos lados. Ha bebido y dicho unas líneas de comedia romántica barata, mientras buscaba el helado del postre. Yo me dormí en el sofá y ella terminó igual, al rato. Ahora, con cuidado, buscaré si ha sobrado algo de salmón. Es eso o volver a cazar grillos en el patio.

Las palabras del reto de este mes: Comedia, dice, clase.


¿Cómo han estado? He tardado un poco más en volver, pero ya he logrado armar una agenda con todas las actividades de escritura pendientes, entre ellas las del blog.  
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