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Nunca lo es

Nunca lo es

20 enero 2019

«¿No será demasiado?» pensó ella, frente al humo que surgía de la lámpara antigua que acababa de frotar. Ya no parecía tan divertido robarse el tesoro de la abuela, mientras su familia dormía. «Yo creo que, si añado los ojos y la boca que empiezan a formarse en el aire, lo mejor es salir corriendo». Entonces, la voz profunda del genio la llamó su ama y le pidió oír su primer deseo. Temblando, ella se volvió desde el umbral de la puerta. Y deseó.

Las palabras del reto de enero: añado, familia, demasiado.

Les deseo un año lleno de ganas de desear cosas. Y de energía para hacerlas realidad. 
Empiezo medio tarde por acá, ya lo sé, pero todavía estamos en enero. Ahora paso a ver cómo han estado ustedes en sus guaridas. Los he extrañado.
Pulp, Charles Bukowski

Pulp, Charles Bukowski

16 enero 2019

pulp bukowskiTítulo: Pulp
Autor: Charles Bukowski
Editorial: Anagrama/Kindle
Año publicación: 1994
Género: Parodia. Ficción detectivesca.
Sinopsis: En Los Ángeles corre un rumor muy extraño. Se dice que un tal Céline, que merodea por las librerías inspeccionando a la competencia y buscando primeras ediciones de Faulkner, sería nada más ni nada menos que Louis Ferdinand, que no habría muerto en 1961 en Meudon. Nick Belane, un detective privado muy poco intelectual, es el encargado de averiguar la verdad. ¿Y quién quiere saberla? Una dama muy fatal, quizá la más fatal de todas, que no acepta que Céline pudiera haber escapado a su mortal encanto. Pero de repente la temporada de trabajo se ha vuelto muy buena para Nick y tiene varios asuntos más entre manos: encontrar el Gorrión Rojo, que no es el nieto del Halcón Maltés, para un tal John Barton, y descubrir si Cindy, la mujer de Jack Bass, engaña a su marido. Pero, como ya demostró cumplidamente Raymond Chandler, todos los casos de un detective siempre se lían entre sí, y entre Cindy y Céline se organizará un lío considerable.

Opinión personal: Era hora de que le diera a este autor un lugarcito por acá. Los que hayan tenido oportunidad de pasar por el instagram del blog, habrán visto que quedé encantada con algunas de sus frases. Así que voy a dejar esta reseña, porque el libro se lo merece. Empecé a leer a Bukowski con su Escritos de un viejo indecente, pero por alguna razón terminé de leer primero ésta. En realidad, fue por varias razones. De solo ver la sinopsis, en una librería de la zona de las pulgas, supe que me iba a encantar la historia.

Pulp, su última novela publicada, es una parodia al género detectivesco y al pulp en general, con sus cuotas de ciencia ficción, extraños giros argumentales y mujeres hermosas que seducen, de la misma forma en que asesinan. Si me hubieran avisado lo que iba a encontrar, no lo hubiera creído. Pero si algo tienen los escritos de Bukowski es que se toman muy en serio su propio enfoque y muy en broma todo lo demás. Así que el absurdo está garantizado, a la vez que se entreteje un sentido en todo lo que ocurre con los personajes.

El protagonista en esta oportunidad es el detective Nick Belane, un hombre bastante poco disciplinado para esta profesión. Y sus clientes son más extraños todavía. La Señora Muerte, con su forma misteriosa de hablar, Barton con su pedido del Gorrión Rojo. El único más o menos normal es Jack Bass con su encargo de ver si Cindy le es infiel, pero hasta eso tiene un tinte extraño durante la investigación.

Por el cariño que le tengo a la subsaga de la Muerte en el Mundodisco de Pratchett, la Señora Muerte fue de mis personajes favoritos. Pero Belane es el más absurdo y divertido de todos.
Ese es el centro de la historia: el absurdo. Creo que en las obras de Bukowski, en general, el absurdo juega un papel importante.

Mis escenas favoritas:
- La conversación telefónica en la hot-line. Me partí de la risa.
- El final. Tremendo final.

Creo que esta novela se viene a mi podio de favoritos. Su humor negro y su buena puntería para tratar ciertos asuntos de estos tiempos lo han hecho de mis autores preferidos. En resumen, tiene todos los elementos que me gusta encontrar. Que lo disfruten y se animen a leerlo también.

Calificación:

Apto para: Amantes del género policial. Todo aquel que disfrute de un poco de humor negro.
No apto para: Lectores puritanos. Abajo los lectores puritanos.
Dulzura: Medio difícil, pero puede ser un poco tierna esa charla en la hot-line. Belane busca sentirse menos solo a través de esa llamada.
Acción: Un poco por acá, un poco por allá. Algún tiro, alguna que otra pelea. Bien entretenido.
Sangre: Como dije con la acción, hay un poco, repartida a través de distintos momentos importantes de la trama.
Sexo: Fuera del foco principal, pero sí hay.

(Aviso: No pongo más puntaje en números. Si lo terminé de leer es porque lo disfruté. Los que no termine irán en otra sección.)
¡Feliz 2019!

¡Feliz 2019!

31 diciembre 2018


Nati Craspro (y al revés)

Nati Craspro (y al revés)

30 diciembre 2018

procrastinayalrevesLa suavidad de la almohada era tentadora. El abrazo de las sábanas era imposible de dejar atrás. Y el sonido de la alarma, allá, en el escritorio al otro lado de la habitación, era cruel para ella.

Se levantó, lo que es una forma bonita de decir que arrastró los pies en dirección al ruido infernal. Deslizó el dedo índice por la pantalla del móvil hasta hacer que el silencio regresara. Entonces, volvió a la cama y el sopor del sábado la tironeó, invitándola a cerrar los ojos.

Adiós al propósito de empezar el día libre más temprano.

Volvió a despertar al mediodía, con la luz del sol en su cara. Los vecinos habían puesto la música a todo volumen. Luis Fonsi proponía hacer las cosas muy despacito. Ella le hizo caso, como para no desentonar. El buen gusto se lo quedaban debiendo para la próxima, pero no podía exigir si no era su propia música.

Se bañó, pensando en la historia que debía actualizar ese día. Los personajes habían quedado estancados en una situación incómoda. Ella debía resolver eso o complicarlo más. El asunto es que no se le ocurría nada para hacerlo interesante.

Así que, al salir de la ducha, se puso lo más simple —lo primero— que encontró, se sentó frente al teclado y esperó. Esperó, largos minutos, a que la gran idea viniese a su cabeza. Sin mucha suerte.

Sus manos se retorcían de ansiedad por volver al teléfono. Y la idea no llegaba. Su almohada la llamaba a gritos. En su cabeza, nada. La gatita de la casa ronroneaba, a sus pies, sugiriendo mil planes de juegos. Ella seguía en blanco.

En un momento, sintió la primera señal.

Al instante, suspiró, resignada. Había confundido el abrazo de la musa con el apretón del hambre y el capricho de una cena con pasta.

Se levantó de su silla. Que la idea llegase mientras tanto.

Cuando se dio cuenta, había pasado una hora en la cocina. La siguiente hora se fue entre la limpieza —porque nunca sentía tantas ganas de limpiar la casa como cuando tenía otras cosas que hacer—. Pasada la medianoche, volvió a la pantalla en blanco, donde el cursor titilaba, impaciente.

¿Qué hacer?

¿Qué hacer?

¿Quéhacerquéhacerquéhacerquéhac…?

Los personajes seguían ahí, suspendidos. El tiempo pasaba lento para ellos, tan lento que se sentía como detenido. Para la escritora, en cambio, las horas se escapaban como agua entre los dedos.

Cedió, al fin, a una de sus mayores tentaciones. La página de reproducción de video más grande del mundo y sus alrededores la recibió con sugerencias alocadas en el inicio.

«Será mi fuente de ideas, por esta vez. Solamente esta vez» se mintió, esperanzada con que vicio y deber se pudieran fusionar un rato.

Cuando volvió a ser consciente, había pasado una semana entera ahí.

Lo supo, porque una idea asomó con timidez, desde el reloj de pared en la cocina. Ella quiso correr a anotarla, pero no llegó a tiempo. La siguiente tarea distractora llegó de inmediato.

«¿Y si ordeno la ropa de mi placard por colores?».

Cuando regresó a su intención original, dos meses enteros se habían ido.

Al año, de casualidad, logró completar la historia que venía escribiendo. Encontró la idea de rebote, durante una sesión veraniega de manicura para su gato. Luego, cerró los ojos y volvió a abrirlos en invierno.

Ya tenía la nueva premisa para su siguiente historia. Y mil ideas de cómo distraerse, también. Le quedaban por organizar sus vestidos por fecha de compra, los platos por tamaño y las macetas del patio.

***

Relato escrito para mi autodesafío de fin de año. Chau 2018. Hola productivida… zzzzz…

Uy, empecé a escribir esta ¿autocrítica? ¿anécdota? cuando todavía ni había guardado las cosas para mudarme de mi vivienda anterior. Me pasa en los últimos tiempos que las horas se pasan volando, los días, ni qué decir de los meses. Pero no es excusa para mi falta de actividad por acá.

Vuelvo, con más de este desafío y algo de las Cinco líneas de Adella Brac, además de un desafío de mi querida Maryere. Los invito a participar en ambos.

Prometo darme mi paseo por los blogs amigos y devolver visitas que vengo debiendo a varios que he visto comentando por acá. Los quiero. Espero que hayan pasado una muy feliz navidad.
Baila, baila

Baila, baila

09 octubre 2018

bailabailaDéjame que revise tus referencias. Has sido el mejor encargado de nubes en la galaxia SP-5 y hasta tuviste un puesto de director de lluvias de asteroides en la GH-2. Contigo habrá diversión, claro que sí. Por supuesto, ante el menor síntoma de vértigo, serás expulsado de aquí. No podemos darnos el lujo de tener un bailarín que no pueda dar las ochenta vueltas al planeta por ciclo lunar. Si queda todo entendido, ¡bienvenido a nuestro equipo!

Las palabras del reto de este mes: Contigo, síntoma, referencias.

Microrrelato escrito para el reto de octubre de las Cinco líneas de Adella Brac (es lo primero que escribo en un tiempo y sé que se nota, pero es lo que hay). Si quieren saber de qué se trata y/o se animan a participar, pueden hacerlo ingresando aquí
Y ya el "contigo" me pegó el acento neutro para el resto del post. Ja. 

Desde la mudanza (sí, he logrado mudarme hace pocos días), ya me han instalado el internet y, aunque sigo con muchas cosas que hacer y al llegar al final del día estoy muy cansada, quiero volver a leerlos. Extraño mi ronda de visitas por sus blogs. Espero que todo se normalice pronto. Si es que esa palabrita (normal) se aplica a la vida cambiante que todos tenemos. Los quiero, gracias por estar acá en estos momentos. 
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