Siempre digo que será el último, luego vuelvo a meter la mano en la bolsa; no sé de qué me sorprendo. Pero hoy no he tenido límites. El paquete de maní salado que consiguió el abuelo en oferta en el mercado parecía interminable. Como para acompañar mil cervezas, así de grande. ¿En qué momento mi hambre y el terror de esta maldita película me han hecho perder la cuenta? ¿Cómo me he comido diez kilos de maní en una noche? ¿Egrhhhl?***
Las palabras del reto de octubre: Último, hoy, abuelo.
Microcosa escrita para el reto Cinco líneas de Octubre de Adella Brac. Basado más o menos en un evento real (de cuando me comí una bolsa de maní sin darme cuenta y en casa se enojaron porque no les dejé nada, luego me convertí en maní gigante).
Sí, lo sé, creo que esto es de lo peorcito que he traído al blog en años, pero mi cerebro está tan agotado que al menos quería rebelarme y hacer algo. Aunque parezca la decadencia total, para mí el haber escrito un poco de nuevo es una victoria. (Blogger, por favor, traeme un modo oscuro, mis ojos te lo ruegan).
Y bueno, espero que haya gente sintiéndose identificada y nada enojada de haber perdido el tiempo leyendo esto. Me voy a visitar a los blogs amigos, que me dan vida nueva. Necesito un respiro de esta rutina.

