Un poco de agua

por - septiembre 27, 2019

No se observa nada, todo está en negro. Suena, en off, la voz de un hombre que nos pide permiso para mostrarnos algo. A continuación, sin esperar respuesta, se siente el clic de una tecla al ser presionada. Es posible que haya dado play a un reproductor de música, de video, no lo sabemos. Hasta que la explosión de colores, en un instante, nos ubica en escena.

Es de día, el sol está en lo alto, sin una nube cerca. Todo lo abarca el lago enfrente de nosotros, claro, de aguas tranquilas, casi detenidas. En el centro, se observa una balsa. En la balsa, una mujer con un sombrero de ala ancha, su rostro casi oculto por éste.

La melodía comienza a sonar. La mujer levanta la cabeza y nos mira, de reojo, mientras comienza a cantar. Nadie le ha dado una respuesta, hasta ahora. Está tratando de convencerse a sí misma de no pensar en eso, pero lo piensa, lo sueña. Al momento en que menciona que la época en que le importaba el qué dirán ya ha pasado, vemos que la balsa tiene motor. El sombrero cae, hacia atrás. El cabello largo y verdoso de la mujer se suelta, cayendo sobre los hombros cubiertos por el abrigo encima de su vestido.


La canción avanza, ella se ha acercado a la orilla y desciende a tierra, con lentitud. Empieza a caminar y se adentra en un pueblo costero. Podría haber estado bien, pero ella se equivocó. Podrían haber sido, pero tratan de disimularlo, porque saben que los dos lo piensan, lo sueñan. Si hubiese sabido antes como él se sentía…

Las prendas de la joven van cayendo, ella va quedando al descubierto. Su piel venusina, amarilla y con cierto brillo dorado, se observa al descubierto. Al llegar a cierto punto, ella se detiene. Mira hacia arriba. El cielo de pronto está cubierto, oscuro. Podría haber sido…

Podría haber sido fácil…

…tranquilo, como el infierno.

Un relámpago se anuncia. Una gota pequeña, hermosa y transparente, viene desde el cielo. Ella la observa caer, sin remedio. Cuando va a estrellarse contra su frente, hace aparición el cantante masculino. El sonido pone al rapero marciano a cantar, en un ritmo acorde al tono de este tema, sobre la nostalgia y el arrepentimiento de alguien que ya hizo su elección. Está lejos de allí, aparecerá gracias a la edición, más tarde. Ahora continuamos filmando a la muchacha de Venus. La gota viene acompañada por otras cientos, en una tormenta repentina del verano terrícola.

El agua cae con fuerza, sobre el pavimento, los árboles, las pequeñas casas del escenario en el planeta azul. Nuestra actriz alienígena mueve la cabeza, intentando mirar de frente la causa de su molestia, mas el agua le impide mantener los ojos violetas abiertos del todo. De fondo, el cantante masculino pide que lo mire y pregunta si no se siente bien al hacerlo.

Tenemos al otro actor listo, con su paraguas enorme, directo desde Saturno, esperando para entrar al set. Pero la joven en escena no soporta el tiempo que debe durar la toma y se mueve de la marca donde estaba parada, arruinando el trabajo de cámara y luces. Sale corriendo, furiosa, mientras el director terrícola ordena el corte, más por no quedar en ridículo, porque la escena ya no sirve. Al menos, no esa parte. Yo estoy gruñendo, pero sonrío al recibirla, toalla en mano. Estas chicas de hoy no soportan nada.

Habrá que esperar a que seque todo, empezar otra vez esta parte. Escucho a varios insultar, de vuelta a los trailers de producción. De nuevo la estúpida escena de la lluvia. Lo mejor sería quitarla. Sin embargo, ¿cómo poner en palabras ese sufrimiento que tan bien describe aquella que tan mal soporta una simple filmación? Alguien había sugerido ponerla en efectos especiales. Pero es demasiado. ¿A quién le importa la alergia de las venusinas? Si solamente es un poco de agua.

***


Final alternativo número 156:

Nos queda la otra opción, de poner a ambos cantantes en diferentes tomas, con filtros estilo Instagram. A lo mejor hasta sale más rápido todo. Se lo sugiero al director, que ya ha hecho trizas el guión y patalea. Él acepta, de inmediato.

Todos respiran, aliviados. Volveremos a casa, por fin. Y la filmación se hará en un estudio cerrado, con menos cuestiones técnicas.

Y no habrá problemas con lluvias, botes ni sombreros en el agua.

Será una filmación fácil…

Tranquila, como el infierno.

***

Esta cosa rara me salió al escuchar We Could´ve Been, de Her. Si tuviera alguna habilidad para dirigir videoclips, le hubiera hecho uno a esa canción, con las características de este relatoide.

«Easy as hell» se me hizo re interesante, como frase. Sí, ya sé que no es el mismo significado que en castellano, para nosotros suena mucho más fuerte y le da otra connotación. No es ningún relato de mi infame sección “descomprimiendo”, por lo que no tiene nada personal en el medio. Me gustó el tema y mi gusto por el drama hizo el resto.

Gracias a Roxana por la idea de la lluvia, en su reto Gym para escritores. Si pudiera decir que la protagonista espera algo bajo la lluvia en este cuento, sería el terminar con la filmación para correr a secarse, jaja. Pobres venusinas alérgicas. En eso sí las entiendo. Maldita primavera.

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1 comentarios

  1. Muy original, tanto en su descripción tan visual como en la posibilidad de dar otros finales.

    Un abrazo

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