Abres los ojos y aún está oscuro, pero sé que has podido verme. Tus pupilas se han puesto enormes, te has sentado en la cama y, por el temblor en tus brazos, estás aterrado. Pero no voy a moverme. No, a pesar de que seas lo que más quiero tener en el universo.
Voy a lograr que vengas a mí.
Algo de mi aliento gélido ha convertido el aire alrededor de nosotros en una nube espesa, blanca. La luna, desde la ventana, intenta saludarnos y mostrarnos que las agujas del reloj se han detenido. No es necesario. Ya lo vas a notar, querido.
Son las 3:13 y no deberías estar despierto. Pero lo estás.
Es el año 2057 y yo no tendría que seguir en este mundo. Pero aquí estoy.
Te necesito. Veo la nuez de Adán en tu cuello moverse al tragar saliva y deseo recorrer tu cuello con mis… lo siento, no me he presentado. Perdón. Mi nombre es…
No huyas. Deja que te lo explique. Quiero compartir este misterio contigo, quiero que seas dueño de la eternidad como lo soy yo. Ven a mí, solo será un momento. Y no, no estoy muerta. Los muertos no dan besos.
Abrázame y deja que tome algo, a cambio de un secreto que vale millones. Te voy a dar el regalo más hermoso, te voy a hacer libre, hermoso, poderoso. Dime que sí. Ven a mí.
Sé que es extraño, nunca dije que en mi pecho siguiera latiendo ese músculo inútil de ustedes. No es mi sangre la que corre por mis venas antiguas. El vacío en mi pecho es grande como cualquiera de las estrellas que ni siquiera llegas a apreciar, titilando en el fondo de aquella ventana congelada. Lo siento, no ves el exterior ahora, la habitación entera se va a cubrir de hielo en cualquier momento.
Sálvate conmigo, déjame entrar en tu cama. Dime que sí.
Verás, no estoy mintiendo. Es que tampoco estoy viva, lo admito. Pero nunca dije que mis intenciones contigo fuesen inocentes. La cama es tan cómoda, el calor de tu piel es contagioso. Las sábanas son tan suaves, y tus ojos, son tan hermosos. Lo quiero todo. Vas a disfrutarlo al final, lo prometo. Ya te lo dije, los muertos no dan besos. Y yo no pienso besarte.
***
Relato escrito para el desafío de julio/agosto de #Fuegoenlaspalabras.
Otra vez, estoy tomando el reto de escribir géneros que hacía mucho que no tocaba. Me he vuelto super inocente, no puedo ni mencionar la posibilidad de un encuentro sexy entre personajes sin llenarlo de eufemismos. Inserte risa de adolescente inmadura aquí. Quiero escribir de todo, así que voy a meterme en todas las iniciativas de escritura que pueda.
Espero que lo hayan disfrutado.













