Bitácora de cuarentena: Día 3

por - marzo 23, 2020

...o cuatro, ya no sé contar. O es que este día en particular se me ha pasado en la cama. Voy a unificar los días anteriores y promediar en día 3. Porque sí.

Empecé super activa esto del encierro voluntario. Lástima que los vecinos aprovecharon para irse de paseo el día 2. Al volver, uno de ellos se ha puesto a toser, con un ruido horrible de fumador, y me he puesto a cerrar las ventanas que dan a aquel lado. Medio difícil mantener eso, pero bueno.

Hice lo que no hay que hacer. Tomen nota, para no repetir:

Me sumergí en una locura de videos de youtube. Gente de cuarentena en otros países, dando consejos, hablando de otras cosas para distraerse. Lo meché con twitter. Gente puteándose, entre ellos, a los del gobierno, a los de la oposición... Terminé imaginando que eran todos bots, porque si pienso que gente real se pone a perder el tiempo con esas estupideces, mal estamos.

O es que todavía nos hace falta una inyección de empatía y sentido común. Y más que nada por las noticias de gente yéndose de vacaciones.

Cociné tanto, que en un momento la heladera ya no tuvo más lugar para guardar cosas. Tardamos nada en comer la mayor parte, con mi hermano. Ansiedad, ansiedad.

Empecé a notar que la locura reclamaba mis huesos. Así que hice lo que sí hay que hacer:

Hablé mucho con una amiga, por teléfono. Por recomendación de ella, leí un libro corto (A puerta cerrada, de Sartre). Hice una mini guerra de géneros musicales con los vecinos, a todo volumen. Hablé de mis preocupaciones con mi hermano, mi vieja y mi novio.

Esta mañana, me desperté al borde de un ataque de ansiedad. Me asusté mucho. Traté de entender que esto es una primera vez para todos, que nada de lo que sintamos en este momento está mal, solo hay que dejarlo pasar. Pero el malestar era casi físico y no paraba. Mi gatita algo debió notar, porque vino con insistencia a mi falda. Di vueltas por la casa, como frenética. Puse otro video de youtube, un vivo de una artista que dijo mil cosas que no escuché, en mi estado, pero entre todo eso, alcancé a escuchar "meditación". No sé ni de qué habló, yo ya estaba por colapsar. Así que corrí a acostarme y puse un video tras otro de meditación guiada. Parece una tontería, pero funcionó. Incluso me dormí. Y así pasó medio día.

Mi hermano cocina, mi madre me envía mensajes, yo reparto links de esas meditaciones, esperando que no hagan falta, pero igual. Ahora vine a escribir, más como catarsis que esperando que salga algo bonito. Salir... Espero que salgamos todos de ésta. Sé que es más difícil para algunos. Pero no nos obliguemos a estar "bien". No ignoremos lo que nos pasa. Busquemos el salvavidas, hasta que vuelva a nosotros el aire.

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1 comentarios

  1. Aquí fue un mes largo de confinamiento casi total. Pareció un sueño.

    Luego te adaptas, no sé, que no queda otro remedio. lo malo es la parálisis económica. Sus consecuencias. Un abrazo y paciencia.

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