Bitácora de cuarentena: Día 1

por - marzo 20, 2020

Con el anuncio oficial, llega el alivio. Pensé, sinceramente, que no me tocaría esta medida y el miedo ya había empezado a afectarme. Ayer pasé mi cumpleaños, sin poder ver a nadie (mi madre es persona de riesgo, mi sobrino también y mis amigas tienen hijos o viven con gente de riesgo, así que decidí que nada de nada).

Trato de no pensar en mis alergias y en mi garganta hinchada de marzo a noviembre todos los años. Soy joven y sana, me repito, como un mantra.

A cada mensaje de feliz cumpleaños, mis lágrimas salieron solas. Cuando mis compañeras de trabajo me dieron el sobre con el dinero que habían juntado para hacerme un regalo, lloré otra vez. Hoy solo pido, como regalo, que todos salgamos de ésta lo mejor posible.

Ya en casa, hoy, escucho a la gente pasar por la vereda charlando, alguno tosiendo como si fuese a dejarse un pulmón (cierro ventanas) y muchos, muchos, muchos autos pasando por mi calle. No entiendo. La gente viene haciendo compras de pánico desde hace días. ¿Qué tanto les puede faltar?

Hago limpieza obsesiva con lavandina, al punto en que puedo haberme intoxicado. Pero, en medio de la fregada de piso, se me rompe el palo y me quedo sin secador. Yo, que no quiero ni pisar la vereda.

Salgo y veo a los que pasean a sus perros, compran en los negocios de la cuadra a través de la puerta de rejas, y me traigo un nuevo instrumento de limpieza. Carísimo. De buena calidad, espero.

Y hago un esfuerzo por no usar todos los ingredientes de la heladera en una sola comida. Ansiedad, le llaman. Trato de no pensar en las consecuencias económicas que va a tener esto en mi hogar, que van a ser muchas. Intento ser optimista, porque mi hermano es empleado de una estación de combustible y mi novio, de una farmacia. Ruego por mi madre, que teletrabaja mejor que cualquiera, divide su tiempo y hasta prepara pasteles y me los envía por foto.

Solo espero que seamos conscientes. Y que esto sea una anécdota para todos el año que viene. Cuando vengan los aliens o vaya a saber qué.

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1 comentarios

  1. Tiempo extraño, parálisis de abrazos familiares, de velas sopladas entre amigo....pero volveremos a una normalidad relativa ya mismo.

    Un abrazo.

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