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El décimo sello

El décimo sello

12 enero 2018

decimosello
Úrsula entró a la casa, arrastrando la valija con dificultad. Cada vez que pisaba de nuevo el país, su equipaje venía más pesado, cargado de recuerdos. Pequeñas licencias de pasajera frecuente.

Se consideraba una experta en tomar todo lo que no estuviera atornillado, pegado o empotrado en las paredes de un hotel. A veces, ni esas circunstancias la detenían.

En esta oportunidad, el Hotel El Décimo Sello había sido un desafío distinto. El lugar no tenía de hotel más que el nombre, porque se veía —y se sentía— como una posada familiar. Había estado bien para sus negocios en Shanghái. Aunque los chinos que la atendían no eran muy amables, la decoración no sobresalía por su buen gusto y la comida era muy picante, el precio era accesible.

Como agregado a las rarezas del lugar, la anciana en la recepción había sido muy insistente al advertirle de no llevarse nada de la habitación. Ella había asentido, con la mejor sonrisa de turista. Una vez a solas, las figuras de animales mitológicos orientales la habían mirado fijo, con la desaprobación grabada en sus rostros de piedra, mientras ella evaluaba cada detalle que pudiera robarse.

Había desistido con las batas de tela estampada y las cortinas. Sin embargo, la habían obligado a devolver dos de los dragoncitos al hacer el check-out. Cómo lo habrían sabido, no tenía idea. Pero el escándalo que había armado al verse descubierta había sido digno de recordar.

Ahora, sonreía satisfecha con el pequeño jabón azul que sostenía en sus manos. El sello en el logo del hotel era el mejor adorno. Y el aroma de cada baño había sido único. Debía tenerlo en casa también, al menos una última vez.

Dejó sus cosas del trabajo, abrió las ventanas para que entrara el aire de la primavera occidental y fue a encender la ducha. El vapor empañó el espejo y Úrsula no fue capaz de ver la luz que emanaba el objeto robado, abandonado sobre la pileta de manos mientras ella se desvestía.

Puso algo de música en la sala, antes de volver al espacio que ya parecía un sauna. Se quitó la vincha del pelo y se lo sacudió. Tomó el jabón, rasgó el papel y, al liberarlo, lo llevó a su nariz. El sello azul cayó junto al inodoro, mientras ella avanzaba hacia la mampara de vidrio. El aroma de aquellos productos caseros era concentrado, exquisito, distinto a cualquier cosa que ella hubiese conocido en su vida de ladrona de cosas insignificantes.

Abrió la puerta de vidrio, con un suspiro, encantada con la fidelidad del perfume.
Puso un pie en el suelo húmedo. Puso el otro y la mano con el jabón entró en contacto con la lluvia.
Entonces el suelo se abrió, dejó de ser sólido. Ya no fue cerámico, ni conocido en sus terminales nerviosas. Se había convertido en el agua de un mar tormentoso. Úrsula alcanzó a gritar un instante antes de hundirse en la masa azul, en medio del océano Pacífico.

Ella se removió, braceó, con el horizonte infinito moviéndose frente a sus ojos. El Décimo sello se dibujó en líneas transparentes sobre el agua helada y brilló, como una última advertencia. Sin embargo, la mujer se negó a soltar su botín.
El frío y la agitación del agua eran espantosos. Así y todo, el perfume exquisito del jabón robado seguía impresionándola.

El décimo sello de la etiqueta abandonada en el suelo de su casa, allá lejos, empezó a teñirse de rojo. La rodeó con sus caracteres chinos y giró en círculos, hasta apretarse en torno a su garganta.
Úrsula sintió que todo aquello era muy real, aunque solo hubiese resbalado en la ducha y estuviese delirando. Se hundió despacio, entre las pequeñas olas del mar, hasta desaparecer como una mancha en las profundidades. El jabón estuvo en su mano hasta el último instante.

***
Esto se me ocurrió cuando abrí un jabón y el perfume me llevó derechito a unas vacaciones en el campo, cuando era chica. El nombre del jabón era "Marino". Lo demás se escribió solo.

Y con esto, terminan los diez relatos programados en mi reto con el número diez y un hecho paranormal. Estoy feliz de poder cumplir con el desafío, aunque haya tardado más de dos años entre la idea y este final. No voy a volver a plantearme nada así de rígido otra vez, wiii...
10 P.M.

10 P.M.

06 enero 2018

10pmAquella noche, todo se fue al diablo. El frente de magos azules, que venía resistiendo, cayó frente al invasor. Los remolinos de energía se llevaron todo, hasta llegar a nuestra base de operaciones. Entonces, justo cuando nuestro destino estaba por sellarse, una voz sonó desde el cielo. Era fuerte como el trueno y hermosa como decían las leyendas. «¡A dormir! Ya son las diez y mañana hay que ir al colegio». Luego, el silencio. Habíamos sido salvados.

Las palabras de enero: Dormir, justo, diablo.


También, es mi primer microrrelato del año para el Reto Cinco Líneas de Adella Brac
Aprovecho para agradecerle por la medalla de oro por el cumplimiento


Me encanta, está preciosa y la he puesto en la barra lateral del blog, para lucirla con orgullo. Incluso en los meses en los que me ha sido muy difícil encontrar ideas para escribir, este reto me ha mantenido activa. Gracias a Adella por eso. Recomiendo mucho participar, es un buen desafío.
Año nuevo, ideas nuevas

Año nuevo, ideas nuevas

01 enero 2018

bienvenido2018O eso esperamos todos, cuando estamos en primero de enero. Por mi parte, tengo varios objetivos para este nuevo período que comienza. El principal es aprender a manejar mejor mis tiempos.

Pero también:
○ Quiero ponerme más seria con lo que escribo, ser más constante y no desaparecer del blog sin aviso.
○ Sacar mi propio libro de cuentos, con material que les guste a ustedes y a mí también.
Leer más de los autores que me gustan, los que admiro y aprender de cada uno. Entre ellos están muchos de los que suelen dejar comentarios por acá.
Terminar las dos historias largas que comencé en Wattpad (El corazón del minotauro y Varma).

A veces, quiero preguntarles cómo hacen para escribir y seguir sus responsabilidades, para hacerlo divertido y bien. Estoy en proceso de descubrirlo por mi cuenta. Porque el año pasado me divertí, pero también me descuidé bastante.

Voy a ponerme la meta de mi propia publicación en Amazon. A lo mejor, para que en el 2019 pueda hacerlo realidad, debo empezar en el 2018.

Felicidades a todos. Les deseo un nuevo año lleno de ideas y tiempo para hacerlas realidad.

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