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Mi 2017 en lecturas

Mi 2017 en lecturas

30 diciembre 2017

añolibros¡Llegan los últimos días del año! Y en fin de semana largo, para darnos un descansito extra. He sido nominada a este tag nostálgico por Denise, del blog Primera naturaleza y ganadora de los Wattys de este año con sus sandías asesinas.

La consigna es hacer un listado de mis mejores lecturas del año. Además, cierro mi desafío Goodreads de este período (llegué un poco justa esta vez, pero he podido leer autores que me gustaron mucho). Así que aquí voy:

Mis libros favoritos del 2017:

totalescyn♠ El proyecto esposa, de Graeme Simsion. Comedia, romance y algo de
drama. Se trata el tema del Síndrome de Asperger con mucha delicadeza y a la vez humor. Creo que aprendí mucho leyéndolo.

♠ Tiempo de odio, de Andrzej Sapkowsky. Amo la saga de Geralt de Rivia, pero este es el más oscuro y el del mejor final de todos.

tamañocyn♠ La llamada de Cthulhu, de H. P. Lovecraft. Lo tenía en mis pendientes desde hacía mucho y no me defraudó. Necesito leer más.

♠ Monstruos invisibles, de Chuck Palahniuk. Hablando de libros que me volaron la cabeza este año. Y al que entienda la referencia, le doy un caramelo.

♠ Elantris, de Brandon Sanderson. Soy Sanderfan desde este año. Amo a este
promediocyn
autor desde El aliento de los dioses y luego lo seguí queriendo en El imperio final, pero la que más me conmovió fue esta historia.

...y el bonus extra:

♠ Carmilla, de J. Sheridan Le Fanu. Una idea excelente sobre el romance, el suspenso y el terror, que ha seguido influyendo historias del género hasta ahora. Hoy Carmilla se aburriría un poco con sus víctimas. La imagino en la cola de un McDonalds, seduciendo a la hamburguesa del día. Se le resistirían más.

Para el año que viene, planeo terminar las sagas que empecé y ver si puedo leer a otros de mis autores pendientes (Neil Gaiman, David Foster Wallace y Bukowski, que ya lo empecé).

Quiero saber cuáles han sido sus mejores lecturas del año. ¿Se animan a contármelo en comentarios? Pueden llevarse el tag al blog y me avisan, así paso a visitarlos.
¡Feliz último finde del año!
¡Feliz navidad!

¡Feliz navidad!

24 diciembre 2017


Diez de oros

Diez de oros

23 diciembre 2017

diezorosCalor. Calor insoportable, mortal. Para Miranda, estaba llegando el fin del mundo. De verdad.

Según ella, el planeta había entendido que sus habitantes eran una plaga y trataba de quitárselos de encima. Huracanes que llegaban desde el mar para pasearse por las ciudades costeras, olas de cientos de metros que barrían con lo que encontraban para llevárselo a las profundidades del océano. Todo ocurría lejos, por supuesto. En lugares tan ricos que no tardaban en recuperarse del desastre.

Ahora, les había llegado el turno a todos, por igual. En los países menos poderosos, no habría mar, ni vientos. Allí tendrían que soportar el calor, disecarse caminando a sus trabajos por las veredas sin árboles, racionar la poca agua entre cortes del servicio que duraban casi medio día. Y correr a casa, para refugiarse en el viento helado del aire acondicionado, que no podía estar encendido todo el día. Porque luego había que pagar por la electricidad, claro.

Por suerte para ella, habían llegado sus vacaciones. No pensaba salir de su casa, si no era para algún asunto de vida o muerte. Sus acompañantes serían su gato, Huraño, las redes sociales en su teléfono y el televisor viejo que le dejó su madre. Sus amistades se habían marchado para esas fechas, a tierras de huracanes o a acampar al lado de ríos escuálidos que daban sus últimos paseos agónicos, antes de evaporarse.

—Volvemos de comerciales, para traerles a nuestra invitada del día —anunció la conductora del programa de la mañana, con una sonrisa serena.

—Esa debe usar el aire las veinticuatro horas, seguro —murmuró Miranda, echada en el sillón de la sala.

Frente a ella, la mesita ratona estaba llena de envoltorios de papas fritas, golosinas y botellas vacías de agua saborizada. Entre el colorido del celofán y el plástico, descansaban varios libros esotéricos junto a revistas de moda y cómics japoneses. Estaba teniendo unas buenas vacaciones.

—Ha venido para presentar su nuevo libro de predicciones para el 2018 —continuó la mujer, desde la pantalla—. Nuestra tarotista preferida: ¡Stella Rider!

Entonces, entró al estudio una joven con un estilo a medio camino entre lo casual y el disfraz de gitana. El pañuelo púrpura anudado en su cabeza, lleno de monedas, la camisola que dejaba el estómago a la vista y el jean ajustado de color claro, la ponían más cerca de asistir a una fiesta de disfraces que a un programa para todo el país. Pero, ¿quién veía esos shows matinales si no era la gente que disfrutaba de esos efectos de vestuario?

Miranda no pudo evitar inclinarse hacia adelante desde su asiento, interesada.

—¿Vas a darnos el pronóstico para la economía del país en los próximos meses? —preguntó con sorna otro de los invitados, desde el sillón circular que ocupaba parte del decorado.

—No, eso pueden verlo comprando mi libro —respondió Stella, con gesto serio—. Pero puedo hacer una tirada de tarot general para ver el destino inmediato de cualquiera en este estudio.

Con una risita, Miranda se acomodó mejor y buscó entre las bolsas de comida algún resto para picar, mientras veía cómo alguno de los dos quedaba en ridículo en televisión nacional. Unas galletas de queso, algo desabridas, fueron la salvación del momento.

Las figuras del diseño Rider, explícitas del significado de cada carta, ayudaban a entender las interpretaciones de la tarotista. El mazo que utilizaba era grande y de colores vivos, lo que ayudaba a que la cámara lo captara.

Luego de hacer reír a los presentes con algunas adivinaciones sobre los problemas sexuales del que la había desafiado en un principio, fue el turno de los demás. Ansiosos, le pidieron por diversos asuntos personales, que no tenían ningún atractivo para la audiencia.

En su asiento, Miranda comenzaba a distraerse. Las galletas se habían terminado. Dejó el paquete en el suelo y sus dedos se deslizaron sobre las teclas del control remoto, indecisos, cuando la conductora interrumpió la sesión de cartas.

—¿Qué tal si hacemos alguna tirada para el público del programa? —sugirió la mujer.

Miranda detuvo su mano. El control quedó abandonado, entre las migas de un sándwich que había sido devorado la noche anterior.

—Haré un pronóstico para estos días, ya que se acercan las fiestas y el fin de año —dijo la muchacha del pañuelo.

Todos asintieron, encantados, y Stella comenzó a mezclar de nuevo su mazo. Lo cortó tres veces, volvió a unirlo en una pila y sacó cuatro cartas.

En la primera, una hermosa joven desnuda estaba dentro de un círculo de laurel. Rodeada de un león, un toro, un águila y un ángel, flotaba. Detrás de ella, algunas nubes intentaban alcanzarla, sin éxito.

—El mundo —pensó en voz alta Miranda, desde su casa.

La segunda carta era un as de bastos, sostenido por una mano que salía de las nubes.

Miranda resistió la tentación de ir a su libro, para revisar el significado de la combinación.

La tercera, mostraba una torre derrumbándose en la noche oscura, a causa de un rayo gigantesco. Dos reyes caían al vacío, huyendo del incendio.

La tarotista torció el gesto en la pantalla.

—Esto no lo había visto en mi tirada anterior sobre las predicciones generales —murmuró.

A pesar de que casi había suspirado al decir eso, el micrófono tomó sus palabras y las esparció por todos los televisores que estaban sintonizados en ese canal. Incluyendo el de Miranda.

Al sacar la última carta, la que redondeaba toda la tirada, los ojos de Stella se pusieron en blanco y su respiración se volvió agitada. Los que estaban con ella en el estudio se sobresaltaron. Algunos rieron, nerviosos. Otros se levantaron de sus asientos, con la clara intención de marcharse, pero sin terminar de hacerlo.

Stella mostró la imagen del diez de oros a la cámara. Diez esferas amarillas, sobre una calle ocupada por gente de distintas edades.

—Esto es el fin —anunció, en un tono gutural, ajeno—. Llegarán por nosotros. Y no vamos a tener adónde escapar.

La conductora salió al rescate, anunciando un nuevo corte publicitario, mientras los demás invitados increpaban a la joven del pañuelo. La carta seguía entre los dedos de la muchacha, blancos por la presión que ella ejercía al sostenerla.

En su casa, Miranda se sintió decepcionada.

—Un diez de oros no es para tanto —dijo, una vez que consultó su libro—. Si es la mejor carta que podría salir, son buenos augurios. Estas charlatanas que llevan a la tele son de lo peor.

Apagó el aparato, molesta. Fue hasta la heladera, para ver si encontraba algo para el almuerzo. La recibió un limón seco y verdoso, solitario en el frío de los estantes. Eso sí era triste. Había llegado el momento de ir al super.

Se vistió, con lo más ligero que encontró, y se preparó a salir al horno de cemento que era la ciudad. Cruzó con rapidez las dos cuadras hirvientes que la separaban del mercado y, al ingresar, recibió la cortina de aire helado del local con alivio.

Se aseguró de tener las provisiones suficientes para otra semana de pereza y grasas saturadas, pagó y volvió al exterior.

El sol no tenía piedad de aquellas calles sin verde. El calor parecía subir en olas desde el suelo, brotar de los caños de escape de los autos, surgir en nubes oscuras desde los autobuses… y brillar en el cielo, como diez soles.

Miranda se frotó los ojos con la mano libre, confundida. Esperaba a que el semáforo le diese el permiso de avanzar, cuando había escuchado los gritos. Alguien señalaba hacia arriba, con insistencia. Al alzar la vista, no había podido creerlo.

Algo venía desde el exterior, en dirección a ellos. Diez discos enormes, brillantes, amarillos como monedas. Y la gente en la calle empezó a correr, en todas direcciones. No fue ninguna sorpresa que cayeran los primeros rayos sobre algunos desprevenidos. Un edificio se desplomó, a pocas calles, en un estruendo que ensordecía.

Miranda quiso llegar a casa, pero cada vez se hacía más difícil no chocar con alguno de los cientos de proyectiles que caían al pavimento.

La humanidad estaba siendo castigada, tal vez. Era la invasión de alguna raza desconocida, probablemente.

Lo cierto era que, si sobrevivía, Miranda debía conseguirse el libro de la tal Stella.

***

Sí, el calor me trae ideas apocalípticas. Qué le vamos a hacer.
Este relato forma parte de mi desafío paranormal con el número diez.
Un poco adulta para estas cosas

Un poco adulta para estas cosas

13 diciembre 2017

adultaEl tono insistente del timbre la despertó. Tenía la chimenea encendida, pero un frío mortal corrió por sus venas al notar que era medianoche. Contestó al rato, armada con el palo de una escoba, y la nariz del reno seguía sobre el botón cuando salió. Iba a cerrar de nuevo, lívida, cuando sintió el ruido sobre el tejado. Alguien intentaba entrar. Corrió al exterior, sin poder creerlo. Allí encontró el trineo. Y los demás renos empujaban al gordo de rojo, en vano.

Las palabras del reto de este mes: Tono, venas, contestó.
Desafío extra: Incluir uno de los elementos navideños. Yo elegí al reno.

Esto salió a partir de un chiste de humor negro que encontré en Instagram, pero ahora ya no lo encuentro para dejarlo por acá. Tendrán que conformarse con el microcuento, por ahora. Han vuelto las ideas, o se me han terminado las excusas para procrastinar.

La nave y el sentido de las rutas

La nave y el sentido de las rutas

07 diciembre 2017

aniversarioEstabas molesta. Seguías frente a la pantalla del ordenador, estabas rodeada de gente brillante que aportaba todo lo que tenía en mantener aquella nave gigantesca. También ponías lo tuyo, ni siquiera te preguntabas si hacías alguna diferencia. La nave se daba sentido a sí misma, les daba sentido a todos.

El universo era oscuro, las tormentas de asteroides hacían difícil la ruta y las posibilidades de encontrar agujeros negros era aterradora, pero te divertías. O alguna vez lo habías hecho, hacía tiempo. Porque, en ese instante, estabas furiosa. Tus manos temblaban sobre las teclas, las lágrimas en tus ojos difuminaban las señales de la pantalla y tu cabeza no paraba de dar vueltas en torno a mil cosas sin sentido.

Fuiste al baño, te sentaste en aquel inodoro y te quedaste pensando.

«No quiero que esto sea mi vida» te dijiste, angustiada.
«Pero esto es mi vida. Es lo único que me gusta, lo que me da un sentido» te respondiste, con la mirada turbia, fija en los azulejos de la cabina sanitaria.

Te pusiste de pie, decidida. Limpiaste esas lágrimas y volviste a aquel asiento en los controles de la nave, donde seguían las conversaciones de los demás. Cada uno seguía en lo suyo, la nave continuaba intacta, avanzando, aunque hubieses dejado tu sector. Seguías enojada, enojada con vos, con lo que estabas desperdiciando al manejar la nave de otros, entregando tu tiempo y tu vida en algo que ni siquiera podías mostrar como tu obra a los tuyos.

Así que sacaste tus cosas, vaciaste tu casillero, escribiste una nota apresurada llena de reproches a aquellos compañeros brillantes. Ellos seguirían dando su vida porque aquel era su destino, su felicidad y no la tuya, aunque no lo entendieras. De esa forma, inmadura pero necesaria, dejaste tu puesto.

Corriste a buscar una de las esferas de exploración, te quedaste con la más pequeña. La equipaste con lo que podías llevarte y la encendiste. Algunos compañeros corrieron a ver tu partida, asombrados. Los saludaste con rapidez, con miedo a arrepentirte. Y saliste de aquel enorme refugio, a navegar por la negrura y construir tu propia ruta.

La soledad era tenebrosa, la indecisión te hacía cambiar una y otra vez las coordenadas, la velocidad, el nombre de tu nueva nave. El horizonte era gigante, solo contabas con tus manos y tus ojos para decidir el camino.

Entonces, te diste cuenta de que no estabas sola. Empezaste a encontrar cientos de pequeñas naves, muchas con mejor aspecto que la tuya, otras igual de pequeñas y de recorrido errante. Pudiste aprender gracias a cada una de ellas. Incluso pudiste parar en nuevas estaciones, a cargar combustible, comprar adornos nuevos, arreglar problemas de navegación que no sabías que tenías al principio. Diste con otras naves imponentes, estableciste buena relación con ellas, casi te convertiste en tripulación permanente de una. Corriste a tu pequeño espacio, antes de caer en el mismo error de antes.

Seguiste creciendo. Y seguirás aprendiendo. Porque el universo es enorme, generoso y tiene espacio para todos los que necesiten empezar un viaje como el tuyo. Felicidades. Alguien tiene que dártelas, quién mejor que yo. De vez en cuando, dejás plantado en el tintero de tu cabina a aquel fantasma que te trae ideas, pero sé que volverás a él mil veces. Porque esta sí es tu ruta. Y la nave ahora es tuya.

***

Todavía me acuerdo de esa noche que lloré, sentada en un inodoro (solo sentada, ¿eh), porque me sentía inmadura y no quería que mi vida fuese escribir para otros, con personajes de otros, luchando con egos inflados y discusiones sobre asuntos que nada tenían que ver con avanzar o aprender. 
Soy muy llorona, así que lloré cuando dejé Fanfiction.net en aquel momento. Mi nave nodriza, mi Enterprise. Ya nadie se debe acordar de mí por allá, aunque a veces extraño mi lugarcito cómodo, mi fandom cálido y reconfortante. He madurado un poco, espero, y soy muy feliz con mi pequeña nave exploradora y los demás pilotos que voy encontrando en el camino. 

Ahora, puedo decir que dos cuentos míos están por aparecer en dos antologías en físico. Uno bajo Editorial Dunken y el otro en Sweek. Pronto les daré más detalles. Pero nunca imaginé que pudiese encontrar felicidad así, mientras miraba al exterior desde mi cuenta bajo seudónimo en una red social de escritores adolescentes. Espero seguir creciendo, sacar mi propio libro en el futuro. Y todavía escribo fanfiction, porque me gusta, porque tengo algunas historias pendientes para entregar a esa nave a la que le debo tanto. Una cosa no quita la otra, ¿verdad?
De la A a la Z: Letra K

De la A a la Z: Letra K

27 noviembre 2017

alaz¡Feliz inicio de la semana! ¿Cómo están? Lo que soy yo, ya estoy organizando el velatorio para mi compu. Lloro a mares, mientras agradezco haber hecho respaldo de la mayoría de las cosas y pienso en los precios de las nuevas, para volver a llorar.
Voy a pasarme por los blogs, no me olvido. Mientras tanto, continúo con mi sección de recomendaciones en orden alfabético. Se acerca el cuarto aniversario de mi primera publicación en Blogger (es el 7 de diciembre), y algo interesante tengo que traer. Pero no los entretengo más, vamos a la entrega de esta semana:

Con K...

Una película: Kill Bill. Los dos volúmenes. Siempre voy a recordar esta historia como una sola masa enorme de peleas geniales (a pesar del escándalo que salió ahora, al que considero independiente de la calidad de la película).
killbill

Una serie: Kidou Senshi Gundam - Tekketsu no Orphans. Acá hice trampa, puse el título en japonés cuando ya lo había utilizado en la entrega de la letra G, pero con las sagas Wing y 00. En mi defensa, voy a decir que no está fácil encontrar algo con K. Además, esta es la última que ha salido y he visto muchas recomendaciones por todas partes. Voy a volver a mi querido Gundam.
gundamtekketsu

Un libro: K is for Killer (Sue Grafton). Tengo esta saga en la mira desde hace mucho. Cada letra del abecedario es un libro. Una detective y muchos casos por resolver. 
killer

Una canción: Kissing Strangers (DNCE). Me encantan todos los temas de DNCE, excepto el que los hizo más conocidos (Cake in the Ocean, me taladraron los oídos con esa). En parte, me basé en este tema para escribir Epidemia de amor en Ciudad Leseli. Fue algo bien literal, pero me sirvió. Creo que el video debería haber utilizado eso también.

Eso es todo, por ahora. ¿Conocen alguna de las que mencioné? Se reciben más recomendaciones con la letra K en los comentarios.
Diez muñecas sobre el aparador

Diez muñecas sobre el aparador

11 noviembre 2017

diez muñecasAquí estamos, en la oscuridad. Todas en fila, sobre el aparador de aquella mujer que solo mira la puerta por la que se llevaron a su amado, por última vez. A veces, viene a nosotras y nos arrulla, sin dejar de llorar por el pasado. La oscuridad entra por nuestros ojos abiertos, llena nuestros miembros huecos, susurra ideas perversas en nuestros oídos de porcelana. Así es como lo he decidido. La llevaré hacia él. Cumpliré su deseo y seremos libres.

Palabras de este mes: Dejar, estamos, todas.

Microrrelato para el Reto Cinco líneas de Noviembre de Adella Brac.
También forma parte de mi reto personal con el número diez y un elemento sobrenatural (debo terminarlo, son diez relatos en total y me está costando, pero voy a llegar antes de fin de año seguro).

Carmilla, Joseph Sheridan Le Fanu

Carmilla, Joseph Sheridan Le Fanu

03 noviembre 2017

carmilla
Título: Carmilla
Título original: Carmilla
Autor: Joseph Sheridan Le Fanu
Género: Gótico. Paranormal.
Año de publicación: 1872
Sinopsis: En una noche de su niñez, Laura despertó para descubrir que no estaba sola: desde un costado de su cama, el rostro bello y solemne de una mujer la contemplaba. Hechizada por la sonrisa de su visitante, Laura volvió a dormir. De pronto, dos agujas parecieron hundirse en su pecho... Ahora Laura es una joven, sensible y solitaria. Aislada en el viejo castillo de su padre, anhela compañía y amistad. Su padre ha ofrecido hospedaje a una viajera misteriosa, que podría ser la amiga que necesita. La atracción y el miedo se confunden en el corazón de Laura al descubrir el rostro de su huésped: es la aparición de su infancia.

Opinión personal: Hace años vi una reseña en un blog de este libro y me dije "tengo que leer esto". Guardé la recomendación en mi Goodreads y seguí camino, para terminar olvidando dónde fue que lo vi y cuál era la opinión que me había llevado a interesarme en primer lugar por esta historia. Hace poco, en el blog de Atalanta surgió la edición 2017 del reto Halloween junto al fuego, en el cual debemos leer una historia de terror que haya sido adaptada a la pantalla grande (o chica) y traer la reseña antes de Halloween. Vine un poco tarde, pero mejor tarde que nunca. Yey.

Esta es una novela corta, publicada en una revista literaria de la época y con un valor histórico enorme. Hablamos de una novela de vampiros publicada antes que la del mismísimo Drácula y que nos presenta el mito del vampiro con las características que las obras siguientes han utilizado. Porque en Carmilla el lector se encuentra con lo más atractivo de un amigo de la sangre ajena: la hipnosis en la que puede sumir a un humano cuando necesita convencerlo de algo, la sensualidad desbordante, cierta melancolía/hastío de vivir/ideas extrañas sobre la muerte, una belleza notable, excentricidad y rechazo a todo lo religioso. Nada de brillitos a la luz del sol.

La narradora se toma su tiempo en llegar a lo interesante (no voy a engañarlos, esto es literatura gótica, si son lectores ansiosos van a poner los ojos en blanco en más de una descripción del entorno o los sentimientos reiterados de los personajes). Pero pronto el lector se va adentrando en la situación y la indignación por lo que se ve que está ocurriendo va ganando a la descripción de los paseos melancólicos de las dos amigas por el bosque (zzz...). La protagonista nos va introduciendo en un misterio del que creemos que sabemos la solución, pero luego vemos resuelto de forma interesante. Cada detalle está plantado con cuidado desde el mismo inicio, para que nos olvidemos de eso y luego digamos "ah...". Punto extra para el autor por eso.

La mejor escena es la que todos ya imaginan, me dejó con escalofríos y me hizo arrepentirme de leer sola en casa, por la noche. El final está lleno de morbo y recompensa a los que hayan buscado esta historia para ver sangre. En conclusión, he aprendido algunas cosas sobre escribir misterio, romance y terror con esta mini novela.

Calificación:

Apto para: Amantes de Edgar Allan Poe y otros del mismo género. Amantes de los vampiros.
No apto para: Nadie. Vayan y léanlo, aguanten las descripciones un poco, que está bueno.
Dulzura: Laura, la protagonista. Se pasa de dulce. Y despistada. Por momentos me sacaba de quicio. 
Acción: No hay persecuciones. Es más parecido a una búsqueda del tesoro.
Sangre: Sí. Litros y litros. Es una historia de vampiros, por más recatada que sea la narradora.
Sexo: No, aunque se hace un juego interesante entre el hambre vampiresco y el "te voy a hacer mía". Otro punto extra para el autor por eso. Aunque no pongo puntaje en las reseñas. Ouch.

(Aviso: no pongo puntaje en números. Si lo terminé de leer es porque lo disfruté. Los que no terminen irán en otra sección).
Reto: Halloween junto al fuego

Reto: Halloween junto al fuego

21 octubre 2017

halloweenjuntoalfuego¡Buen sábado! ¿Cómo están? Yo he estado leyendo mucho, me enganché con el segundo libro de la saga Nacidos de la Bruma de Bandon Sanderson y no lo solté hasta terminarlo. Ahora quiero el tercero, pero voy a moderarme o no escribiré nada ni leeré otra cosa en la próxima semana. Así que voy a alternar, ya que este mes es especial en el blog.

Octubre es el mes de las brujas en El fantasma en mi tintero, no hice nada este año para celebrarlo, como en años anteriores, pero sí voy a unirme a una iniciativa que ya es tradición: el reto Halloween junto al fuego, del blog de Atalanta.

¿En qué consiste?
Es muy simple. Hay que leer y reseñar un relato o novela de terror antes del 31 de octubre. La única condición es que la historia debe haber sido adaptada luego al cine o la televisión. Se pueden leer todos los que uno quiera.

Opcional:
Ver luego la película o serie de tv y reseñarla también.

Y mi elegido de este año es:

carmilla

Espero tener la reseña pronto. ¡Si desean participar, anímense!

El hielo sobre el lago

El hielo sobre el lago

14 octubre 2017

varmaEn ese momento no me daba cuenta, pero estaba muy ansioso.

Me hallaba en medio de una investigación sobre la aparición de un demonio en el pueblo de Suhri, una aldea perdida en las montañas del este del reino. Entrevistaba a la Superiora de una Orden de la que no recuerdo el nombre, cuando me pareció escucharla. Era la voz de Nirali en mis oídos, después de tanto tiempo.

Desde afuera de la sala, su tono inquieto y agudo me erizó la piel, me secó la boca, me hizo olvidar de qué estaba hablando por un instante. Mientras hacía mis viajes por el territorio de Daranis y reclutaba sobrenaturales para el nuevo ejército del reino, había visto muchachas flacuchas y de cabello castaño que se le parecían. Me ilusionaba, corría detrás de alguna. Nunca era ella.

Creí que estaba confundido de nuevo. Iba a pasar por alto los gritos, que eran cada vez más fuertes, pero la anciana interrumpió nuestra conversación. Irritada, salió al patio del convento, a ver qué ocurría.

La seguí, por curiosidad. Pero me quedé petrificado, en el vano de la puerta.

Allí estaba la aprendiz de hechicera que me había vuelto loco desde que caí en Refulgens, la ciudad del fuego rojo. Era Nirali, aquella chica escuálida y llena de energía. Luego de más de dos años de no verla, todavía tenía el poder de estremecerme.

Estaba más flaca que la última vez que la vi y parecía haber pasado mucho tiempo al sol de los caminos; sin embargo, se me hizo hermosa. Tenía el cabello largo, recogido en un modo desordenado que dejaba algún rizo oscuro sobre su cara. Sus ojos marrones reflejaban la misma incredulidad que yo debía tener en los míos. Por fin la había encontrado, de casualidad.

Entonces la situación tomó forma y la decepción fue asfixiante.

Nirali intentaba meterse al templo, como futura sacerdotisa. Había olvidado la promesa que me había hecho. Y, mientras ella se encerraba entre esas paredes, yo la hubiese aguardado por siempre en la capital. Hubiese cumplido, a pesar de no volver a saber nada de ella. Porque mis promesas son importantes. Por eso, y porque soy un estúpido que graba sus palabras en piedra.

—Estoy abandonando la práctica de la hechicería elemental para unirme a ustedes. Mis circunstancias son algo largas de explicar, pero en mi niñez he enlazado mi destino a este lugar por medio de una promesa hecha a mi hermana, Madhu Sidhu. Si le permitiera venir, ella podría servir de testigo.

Fue oírla hablar con la superiora y sentir la furia. Quería arrojarle el anillo a la cara, olvidar al demonio de aquel pueblucho y volver a mi vida como general del Rey Nimai. Los nobles no paraban de ofrecerme a sus hijas, las viudas se me insinuaban. Incluso las esposas estiradas de esos mismos ricachones enviaban a sus criadas a mi casa, con notas perfumadas. Yo me hacía el tonto y dejaba correr las historias sobre una prometida misteriosa. Por las noches, me sentaba en mi patio a beber taj y observar el anillo que le había comprado. Mientras tanto, Nirali pretendía convertirse en una de las servidoras de Daia. Eso, la Orden era de la diosa Daia.

Pero me comporté. La acompañé a enfrentar a ese demonio, no sin antes entregarle el anillo con el que había pensado hacerla mía. Mía… sí, claro. No es como si ella fuese una lámpara de aceite o una bandeja de plata. No podía pertenecerme. A pesar de todo, era verla sonreírme y sentir que la cabeza me daba vueltas.

No podía pensar con claridad.

Luego, el demonio que asolaba Suhri resultó ser un genio que solo quería hacer escándalo y quedarse con las chicas bonitas del lugar. No tuve tiempo de asquearme o darle una buena patada, porque Nirali supo que las muchachas atrapadas estaban vivas y se apresuró a encerrarlo, en el objeto-portal que tenía más a mano. Mi anillo. No había botellas ni lámparas a la vista. Solo podía utilizar la piedra de mi regalo, como abertura para atraparlo.

No la culpé. Pero aquel anillo significaba algo. Mi esperanza terminó de romperse.

Liberamos a esas muchachas, que volvieron a darle vida a aquel pueblo tan castigado. Los ancianos que habían invocado al genio fueron apresados, por lo que el pueblo quedó sin autoridades y debí hacerme cargo del Palacio del Concejo, hasta reunir uno nuevo entre sus habitantes. Era el representante del rey y no podía hacerme a un lado, así que analicé la situación, llamé a varios sectores de la población y me mantuve ocupado por algunos días.

Nirali se me apareció una noche, con una lista de la gente de la que debía cuidarme en aquella nueva elección. No tuve tiempo de agradecerle, porque salió con la misma rapidez con la que había entrado.

En menos de una semana, Suhri ya tenía a su nuevo Concejo, y yo solo tenía que dar mi informe al rey Nimai en la capital. Aunque, en realidad, no deseaba marcharme.

El pueblo entero armó un festejo, cada casa dio un banquete y yo pensé en aprovechar para salir huyendo, cuando los padres de Nirali me hicieron su invitación.

Asistí a la mansión de los Sidhu por idiotez. Bien podría haberme negado, en favor de alguna invitación de otra familia más importante. Si bien ellos eran influyentes, tenía unas cuantas opciones más para evitar encontrarme con mi tormento.

Así y todo, estaba muriendo de ganas de verla. La tenía tan cerca, después de dos años de esperarla en vano, que no me importaba haber sido olvidado. Mi dignidad era una vocecita débil, al fondo de mi cabeza, que me rogaba que la ignorara. La sepulté bajo el ruido de la música, el humo de los narguiles y, para rematar, la ahogué con algo del vino de la zona.

Ella estaba hermosa… ¿para qué voy a repetirme? Cada vez que recuerde alguna de estas ocasiones, voy a decir lo mismo. La habían vestido en amarillo y dorado, la habían llenado de brazaletes y le habían hecho una trenza decente, con la que ella jugaba de manera inquieta. Habíamos crecido, los dos. Ella no dejaba de ser pequeña y escuálida, pero la curva de su cintura se insinuaba mejor debajo del sari translúcido y su mirada tenía una agudeza de la que antes carecía. Temí verme como un viejo a su lado, pero apenas me encontró entre la multitud, ella corrió hacia mí, con la misma sonrisa chispeante de siempre.

Enfurruñado, la vi bailar con su hermana, con sus primos, con algún nuevo miembro del Concejo, pero no me levanté del asiento junto a Kirpal Sidhu. No quería volver a ilusionarme. Debía salir de aquel pueblo con mi imagen intacta. Entonces, en medio de alguna conversación aburrida sobre leyes de comercio y los cambios con la introducción del pueblo sobrenatural a los súbditos daranienses, me vi sujetado por mi tormento otra vez.

—Padre, me llevo a Deval un momento —anunció ella.

—¡General Khan, hija! —la corrigió el hombre, entre risas.

La dejé llevarme, sin decir nada. Sus dedos quemaban sobre la manga de mi traje. Mi corazón dio una patada a mis costillas y rogué no tener que seguir los pasos intrincados de la danza regional, porque iba a hacer el ridículo. Pasamos de largo a los bailarines y la orquesta, para terminar en el patio, junto a una de las tantas fuentes de agua y plantas de enredadera que cubrían las columnas.

—Dime que todavía lo tienes —me asaltó, junto a la puerta.

—¿Qué cosa?

Ella vio el anillo, que colgaba de mi cuello en una cadena.

—Esto. Dámelo.

Me sentí incómodo. Solo se trataba de eso.

—No es tan fácil —protesté—. Ahora es una responsabilidad y…

—Ven.

En medio de una conversación con su hermana, Nirali había sacado el tema del anillo que yo había comprado mientras la esperaba en Varma. El mismo que para entonces llevaba encerrado al genio que casi había acabado con aquella población.

—En esta familia toda palabra se graba en piedra, general —explicó Madhu—. Podemos encargar a mi padre otro anillo igual, si lo desea.

Ese argumento me era conocido. De pronto, la terquedad me abandonó y la tristeza vino a llenar el lugar. Yo ya no tenía nada que hacer con aquel anillo. No me pertenecía.

—No es por eso. Mi palabra también tiene valor, así que las entiendo —expliqué—. Pero el anillo es de Nirali ahora. Ella es quien decide.

Nirali no tardó dos segundos en tomar el objeto de mi mano, para ponerlo en la de su hermana. Mi dignidad dio un aullido doloroso, mientras caía, herida de muerte.

—Bien. Ahora es tuyo, Madhu —anunció mi tormento, con alegría—. Cuídalo bien, porque no creo que volvamos por aquí en un tiempo.

—Si me disculpan —murmuré, emprendiendo la retirada.

Pero Nirali me detuvo del brazo y comenzó a hablar de una forma atropellada. No la entendí bien en medio del ruido y de los gritos de mi orgullo, que me ordenaba que mandara a ese pueblo de campesinos al quinto infierno.

—Espera. Ahora tú, tendrás que hacer valer tus palabras también —exigió—. O lo que no dijiste pero sí dijiste al entregarme esa sortija.

Hice lugar en mis pensamientos, con esfuerzo, para volverme hacia ella.

—¿Cómo?

La miré, intentando descifrar qué me había querido decir. La sacerdotisa pareció captar lo que ocurría al instante.

—¡No vas a hacer esto aquí, sin la familia presente! —gritó, en un arrebato de emoción que me hizo sospechar algo—. ¡Papá, mamá, vengan!

Entonces, la comprensión llegó a mí como una lluvia tranquila, luego de un verano insoportable. Madhu nos dejó solos por un momento, junto a la puerta que daba al salón y sobre el jardín descuidado de la enorme casa.

—Oh, dioses —murmuré, al darme cuenta de que la calidez en las manos de Nirali no había abandonado las mías desde hacía un buen rato.

—Mi respuesta es sí —contestó ella, a la pregunta que jamás le había podido hacer—. Lamento haberte hecho esperar en la capital. Estaba confundida.

La vocecita en mi cabeza lanzó una risotada irónica, pero volví a sepultarla debajo de mi propia felicidad y sorpresa. Temía hacer una pregunta, por si confirmaba que estaba en un error. Pero todo indicaba que ella estaba aceptándome como su esposo.

Los Sidhu llegaron junto a nosotros, en medio de un alboroto de planes y sugerencias. Yo no podía encontrar las palabras, no me salía decirle todo lo que había imaginado para ese momento. En lugar de eso, sonreí como tonto y entrelacé sus dedos con los míos.

—Dioses. Ahora sí tendré que encargar otro anillo —fue lo único que me salió por la boca.

El aire se llenó de exclamaciones de alegría y felicitaciones. Nirali me sonrió, también, con una sonrisa tímida que me llenó de ilusiones. La felicidad empezaba a alcanzarme, de a poco, como los brotes de flores blancas que aparecen en todo Varma para la primavera.

La comparación puede sonar cursi, y yo nunca fui conocido por mi calidez o mi amabilidad. La imagen de un lago descongelándose en primavera me viene bien. Nirali es la explosiva, la que puede quemar y arrasar con todo si se enoja. Ella sería el volcán. Yo, como mucho, podía convertirme en sus aguas termales.

—Me basta con el otro regalo, el más brillante —admitió ella, en un tono que presagiaba más travesuras—. Vas a tener que enseñarme a invocar el rayo.

Al oírla, una grieta enorme partió mi felicidad.

La invocación del rayo era una historia que no me interesaba sacar a la luz. No podría hacerlo, ni aunque hubiese querido. Ella me había visto utilizar el fuego blanco en Bunhal, la ciudad independiente, cuando nos defendimos de los monstruos del rey invasor. Pero nunca me oyó decir que supiera cómo. Hay cosas que hacemos, están en nosotros y no tienen que avergonzarnos ni enorgullecernos, porque nos acompañan desde siempre. Como un brazo, o una pierna. Así era la llamada al rayo para mí.

Sin embargo, podía ver el entusiasmo en mi prometida. Mi prometida, mi Nirali. No era mía, nunca lo sería, pero la música era demasiado fuerte, la gente nos felicitaba, el aroma de las flores y las especias eran muy dulces. El momento era casi perfecto. Yo no podía pensar con claridad.

Asentí, con algún ademán impreciso, y me di el gusto de abrazarla mientras sus padres eran envueltos por los nuevos festejos. Empezaría a entrenarla, me casaría con ella y la llevaría a Varma lo más rápido posible. Luego, con el tiempo, se me ocurriría algo. Mientras tanto, lograría que Nirali me amara tanto como yo a ella.

Y sí, estaba ansioso. Porque «casi perfecto» no era suficiente para mí.

***

Este es el inicio de la continuación de Suhri, la historia que escribí para el último Blogs colaboradores en que participé este año.
La historia se llama Varma y probablemente tenga capítulos largos como éste o más, así que los publicaré en Wattpad, en Inkspired y también en Sweek. Dejo los enlaces, por si tienen cuenta por allá y quieren seguirlas. 
Hasta las diez

Hasta las diez

11 octubre 2017

hastalasdiezAnoche se estrenó la obra “Diez, horizontal” en el Teatro Negro. Dicen los testigos que a las nueve, al abrirse el telón, los actores se transformaron en sus personajes: un dragón amarillo, una princesa sanguinaria y un cactus azul. Al final, un reloj sobre el escenario marcó las diez y todos regresaron perfectamente a ser ellos mismos. El público escapó con vida. Los críticos enfurecieron. Las entradas para el resto de las funciones se agotaron.

Las palabras de octubre: Perfectamente, horizontal, negro.
Confieso que soy alérgica a los adverbios, más a los terminados en mente y en cuentos tan cortos, pero esto es un reto y no me iba a perder el desafío por ese detalle. Así que ahí está ♥

Microcuento escrito para el Reto Cinco líneas de Octubre de Adella Brac. Si quieren saber más, pueden seguir el enlace. También forma parte de mi Reto Diez, con un suceso paranormal en la trama y el número diez como elemento de importancia.

La apuesta  (Reto #fantasma)

La apuesta (Reto #fantasma)

03 octubre 2017

reto fantasma
Esto había sido su idea. Juro que no tuve nada que ver.

Sara me había desafiado a escaparnos de esa fiesta. Escuchamos que estaban por demoler el Hotel Dorado, ese nido de cucarachas que había dejado de funcionar hacía más de veinte años. Bueno, excepto para los adictos, los vagabundos y los imbéciles como nosotros. Sabíamos que lo habían vaciado, pero los del patrullero a la entrada roncaban cuando les pasamos por el costado. Envalentonado por todo lo que me había metido, dejé que Sara me convenciera de pasar la noche en ese edificio fantasma sin salir corriendo. Si ganaba, podía pedirle lo que quisiera. Pensé en hablarle de noviazgo, juro que no soy ningún degenerado.

No me costó nada quedarme hablando con ella por horas, aunque no me dejara usar el baño mugriento que teníamos cerca. Reía como si yo también le gustara. Me hizo feliz pensar en el premio.

Cuando el sol empezaba a trepar por los huecos de las ventanas, comencé a sentir el bajón, ya sabe. No quería quedarme dormido sin que Sara declarara el reto cumplido. Y ella iba a hacerlo, cuando llegaron ustedes. ¿Cómo iba a saber que ella ya estaba en esa bañera inmunda? Si pasamos la noche charlando, oficial, se lo juro. Se hizo humo cuando entraron. Le pedí que se quedara conmigo, fue lo único que no pudo hacer.
Todo en media hora

Todo en media hora

28 septiembre 2017

conspiracion
Bajó del carruaje y observó a la multitud que rodeaba la plaza. El escenario había sido armado, la fiesta que seguía a su coronación estaba lista. Lo único que faltaba para comenzar era él. Él y su indicación a los verdugos de terminar con los prisioneros. Una coronación no se daba todos los días, mucho menos una precedida por veinte decapitaciones.

El joven príncipe trató de dominar la ansiedad, mientras hacía su camino sobre la alfombra que dirigía Sus Reales Pies hacia el asiento labrado de madera. Había costado terminar con la conspiración. Los rebeldes juraban que el mundo se cubriría de sangre si él llegaba hasta ahí. Por fin, la paz había regresado. La gente lo aclamaba con euforia.

Él era el salvador. Todo estaría bien, de ahí en más.

Las cabezas de los delincuentes rodaron. Los festejos de la multitud hicieron que el rojo derramado pareciese de juguete.

El nuevo rey fue coronado. Con un suspiro, posó Sus Reales Nalgas sobre el trono.

Entonces, el sol y la luna se volvieron uno, dejando la plaza a oscuras. La sangre de los condenados todavía brillaba en el cadalso, cuando el miedo reemplazó las risas. La locura se esparció, en una marea, al ver la esfera oscura en el cielo, justo sobre Su Real Presencia. Era cierto, el mundo iba a terminar.

Media hora después, la luz del día regresó y los astros volvieron a su forma conocida. El pueblo podía respirar tranquilo, otra vez. Y una nueva cabeza adornaba la plaza, separada de su cuerpo. Todavía llevaba puesta la maldita corona.

***
(262 palabras, según Word).
Relato para el reto del grupo de Facebook ClubME/Sweek, con la palabra "Conspiración".
Todo es culpa del video de King For A Day, de Jamiroquai.  
Un poco de autobombo

Un poco de autobombo

26 septiembre 2017

refulgensBuenas, hoy vengo de autopublicidad. Es que he terminado mi primera novelita, una historia de fantasía y aventura que empecé allá por el 2014, para el concurso de Elementales en Wattpad. Creo que el proceso me ha enseñado mucho, aunque el resultado no sea igual de prolijo que cuando escribo relatos (lo admito, con las historias cortas tengo más práctica y se nota). Igual, le tengo mucho cariño a los personajes y les he escrito algunas continuaciones cortas como Kydara o Suhri. Esta última la han visto por el blog hace poco, para Blogs colaboradores.

Les dejo, por si están interesados, los datos de la novelita. Son bienvenidos a leer, dejar comentarios y sugerencias:

Título: Refulgens


Sinopsis: Nirali siente que hay algo extraño en Sarwan, su maestro en el uso de la magia elemental. Donde sea que vayan hay gente intentando asesinarlos, los encargos que reciben del rey no son muy bonitos y, además, se la pasan embaucando gente con juegos de azar. Para colmo, ella no ha aprendido nada en los meses que lleva con él. 
Para su próxima misión, deben encontrar una ciudad escondida por la que el rey de Daranis les dará una buena recompensa. Se trata de Refulgens, la ciudad del fuego, uno de los cuatro refugios para aquellos perseguidos por los humanos. 
Sarwan y Deval, antiguos competidores, se disputarán el honor de llevarse el oro, mientras Nirali busca su oportunidad de brillar.


Pueden leerla en: 



Algunas frases:



Continuaciones: 




Diez horas, no más

Diez horas, no más

24 septiembre 2017

diez horas
Más les vale empezar a ponerse nerviosos. Verán lo que va a costarles la astucia. ¿Saben lo que valen esas diez horas de vacaciones para un guardián de bajo nivel como yo? Sí, dejé abierto el castillo, pero el infierno debía ser el último lugar al que quisieran meterse, humanos. Han dejado el lugar hecho un asco. El lago de sangre no volverá a ser el mismo. Y pobres súcubos, quedaron descompuestos por esas telenovelas que los han obligado a mirar.

Las palabras de este mes: Astucia, castillo, nerviosos.

Micro para el reto Cinco líneas de septiembre de Adella Brac. También forma parte de mi desafío paranormal con el número diez.
Estoy un poco oxidada, pero ya volveré a remontar.

Anécdota incomprobable

Anécdota incomprobable

23 septiembre 2017

incomprobable
Eran las tres de la mañana y todavía hacía calor. La fiesta había llegado a ese punto en que la música parecía gustarle a todo el mundo. O el alcohol y las drogas eran las suficientes para que cada uno de los que ocupaba la casa pudiera bailar, en un estado de felicidad irreflexiva.

En el aire, el humo de mil cigarrillos se arremolinaba, coloreado por los reflectores cambiantes. La confusión de la oscuridad y los espejos de la decoración estrafalaria hacían la experiencia más divertida. Las percusiones constantes de la mezcla del DJ y la voz aguda de la cantante que lo acompañaba sobre el escenario retumbaban en las paredes, hacían temblar el piso.

María y su acompañante, el príncipe Iwan Ludwik, salieron al jardín de la mansión entre risas, quitándose las máscaras que habían llevado. Ninguno podía recordar la broma, ni quién la había dicho. Pero no se permitían admitirlo.

Bordearon el sector de la piscina y se internaron por un sector más alejado, donde los arbustos podados en formas geométricas le llegaban a él a las orejas y a ella la sobrepasaban por una cabeza.

Iwan se aseguró de que ya no hubiese nadie alrededor y pasó una mano distraída por el cabello oscuro de la joven y luego siguió bajando, por su espalda.

Ella continuó hablando, enhebrando una proposición de negocios sin mucho éxito. Seguir hasta una fiesta a un objetivo como él no parecía buena idea. Podría haber enviado tras él a su hermano mayor, Ángel. Él no fallaba nunca en estas cosas. Sin embargo, luego de años de entrenamiento, María sentía que había llegado su turno.

—¿Quieres que te muestre algo increíble? —murmuró él, sobre su oído derecho.

María tuvo que interrumpir el discurso que había preparado sobre el negocio familiar para reponerse del disgusto. Aquel hombre no la escuchaba. No lo había hecho, realmente, desde que se habían presentado esa noche. Lo único que hacía era mirarla de esa forma asquerosa. Le daba escalofríos, le erizaba la piel de la nuca, le daban ganas de salir huyendo. Pero era su primer encargo. Debía cerrarlo con éxito.

—¿Increíble, de verdad? —respondió, con su mejor voz de niña sorprendida—. ¡Claro que sí!

Era una suerte que el poco alcohol que había tomado ya estuviese despejándose de su sistema. No volvería a tomar una gota en el futuro. El trabajo era importante. Debía concentrarse.

—No verás nada igual otra vez —prometió el príncipe, con una chispa de picardía en sus ojos grises.

—Estoy segura —contestó ella, dándose ánimos a la vez que se dejaba llevar entre los setos.

Cuando Iwan intentó echársele encima, María sacó de su liguero el cuchillo de madera que había logrado pasar los controles de la entrada. Odiaba los ligueros. Odiaba los vestidos tan escotados. Odiaba hacerse pasar por una niña tonta. Pero desviar la atención era algo importante en esa profesión.

El príncipe se resistió, pero ella consiguió apuñalarlo, justo al centro del pecho. Él forcejeó con el arma, hundida hasta el mango lustroso en su carne, hasta que cayó al suelo. Inmóvil. La muchacha lo observaba en su vestido rojo impecable, agitada.

La melodía y los alaridos de la cantante en la fiesta llegaron hasta allí como algo lejano, suave, de otro mundo.

María contuvo el grito de alegría que quería abrirse paso por su garganta. No podía creerlo. Tantos ensayos con Ángel habían dado fruto. Su primer encargo estaba listo.

Entonces, Iwan Ludwik se retorció sobre el pasto. Ella se puso alerta. El príncipe no se levantó, no intentó tomarla de los tobillos para llevársela con él, ni hizo intento alguno por vengarse. Se limitó a encogerse, arrugado, reseco como una pasa de uva gigantesca y deforme sobre el césped inmaculado del jardín.

María comenzó a sudar frío.

—¿Qué…?

Las náuseas la invadieron, mientras del cuerpo salía una especie de humo hediondo. El cadáver empezaba a disolverse, a perder forma y humedad para convertirse en ceniza y regresar a ser la tierra de la que había venido.

—¡No! ¡No! ¡No me puede pasar esto a mí! —gritó, fuera de sí—. ¿Cómo voy a cobrar por esto?

En instantes, no quedó nada más que una silueta de polvo gris en el lugar donde yacía el primer objetivo eliminado de la asesina a sueldo. No podía más que llorar por su mala suerte, justo cuando apareció otro sujeto altísimo, frente a ella. En jeans, camiseta y botas vaqueras, no hubiera sido ningún problema de no ser por la enorme cabeza de lobo. Los ojos la observaban, brillantes, desconcertados, mientras ella pateaba un montón de tierra oscura con sus tacones y se arruinaba el vestido.

Se miraron, los dos mudos de sorpresa, bajo la luna redonda de aquella madrugada.

—¡Esto es demasiado, hasta para mí! —exclamó la mercenaria, frente al lobo asustado—. ¡No es mi rubro! ¡No, señor! ¡Yo me largo!

Y se marchó, refunfuñando algo sobre la falta de confianza en las víctimas hoy en día, mientras el que la había sorprendido se quitaba la cabeza del disfraz y se preguntaba si debía dejar de tomar todo lo que le ofrecían en esas fiestas.

***

He vuelto de mis vacaciones y qué mejor que volver con un regalo de cumpleaños para Eréndida Alfaro, perdón por el atraso. Esto es un intento de fanfiction de su novela María, con tintes sobrenaturales y de humor (que son mis géneros, intenté hacer algo más dramático pero no me salió). Imaginé algo de su época más sanguinaria, luego pensé en sus inicios y me quedé con eso.

Vayan y lean el original, que está mucho mejor.

La imagen la tomé del video Kinda Outta Luck de Lana del Rey.

¡Y que hayas pasado un feliz cumpleaños Eréndida!
¡Todavía soy amateur!

¡Todavía soy amateur!

22 septiembre 2017

oraculo de las moscasConsejo del oráculo de las moscas: ¿Cómo evito cometer errores básicos en mi historia?
(Nada novedoso sobre cómo salvarse de ser un amateur toda la vida, pero si quiere seguir leyendo, allá usted).

Hemos reaparecido con la primavera, cual enjambre verde brillante, dispuestas a darles nuestros consejos apestosos en huevos que eclosionarán pronto. Ahora guarden esos aerosoles matamoscas y esas feas manitos de plástico y reciban nuestra sabiduría alada. Bzzz.

Hemos visto, desde los libros de «Cómo se debe hacer novela/cuento» hasta las publicaciones en redes sociales anunciando historias «No es cliché, lo juro por las manos de mi abuela manca», que en muchos escritores ha surgido un brote de ansiedad por encontrar rápido la fórmula mágica de la buena escritura. Esto no es nuevo, puede que haya existido desde que el primer hombre en las cavernas dibujó una fila de animales sobre la roca y se la enseñó al resto, con el correspondiente pedido de likes y comentarios.

El asunto es que, ahora, la infectada es nuestra autora. (Para mayor información sobre el asunto, ver el informe de Médicos Wattpadienses sobre Clichefobia). Por eso, hemos decidido venir a echar un poco de luz verdosa y dar ánimo a todas esas almas en pena que están igual que ella.

Dime, Gran Oráculo, ¿cómo puedo hacer para dar el salto hacia la mejor historia que puedo producir?

La respuesta es simple: Escribiendo primero las historias mediocres, las no tan buenas, las que parece que funcionan pero luego resultan estar más vistas que la última película de muñecos asesinos. Clichés, ejércitos de Mary Sues con sus correspondientes Gary Stus, todos deben salir para hacer el camino del autor hacia algo mejor.

Empápate del cliché antes de liberarte de él

Lee mucho sobre el género del que estás escribiendo. Aprende sobre lo que ya está hecho, lo que se hizo antes, lo que está de moda en la actualidad… y busca hacer lo que te ha gustado. Primero será más fácil hacer algo parecido a lo que están haciendo todos. Nos sale, sin darnos cuenta. No tiene nada de vergonzoso sacar nuestra propia versión del tema más escrito. Puede que sea una fase que cualquier escritor haya pasado. Por eso hay tantas versiones de 50SDG, Los Juegos del Hambre o de Game of Thrones en las librerías. Y no está mal, son escritores aprendiendo. Y ganando lectores (levantando billetes con pala).

Escribe mal primero

Todos empezamos escribiendo de la forma en que sabemos. La búsqueda de nuestro estilo es un camino largo y que a lo mejor cambie de dirección, según nuestra época como autores. A las obras de grandes escritores suelen dividirlas por períodos, no todas del gusto de la crítica (que también cambia de opinión con el tiempo, sino díganselo a Shakespeare o a Nabokov).

¡Dale un abrazo a tu Mary Sue!
Algún día podrás reconocerla a diez cuadras y cruzar a la otra vereda, en lugar de tropezarte con ella a ciegas. Si tu protagonista tiene más habilidades que Harry Potter, Superman y Goku juntos, es más hermosa que todas las modelos de Victoria Secret y tiene coeficiente intelectual de 300 (o es la pobrecita de la escuela que nadie quiere y todos golpean), en algún momento de la euforia te darás cuenta de cómo llegaste hasta ahí. Todos engendran una, no te preocupes.

Durante la relectura de la obra completa, desde el futuro, podrás corregirla o tomarla con cariño y guardarla en el cajón de tus primeros borradores. Cuando vuelvas a ir por ese camino, lo sabrás y podrás darle un buen giro.

Conoce las reglas de un género…

…pero no hagas tanto caso de los clubes de fanáticos de «esto sí, esto no». El resultado de esos grupos de escritores es una pila de novelas iguales y predecibles, de las que solo serán leídas las más publicitadas y las escritas por autores que ya están en la cima. Sí, es bueno saber en qué anda la mayoría de los que están en tu mismo gremio, pero no olvides que estás en un proceso creativo y no deberías restringirte tanto. Usa todo consejo como una guía muy abstracta, mientras más abstracta mejor. Excepto si hablamos de hOrToghRAfiAaa.

Reconoce tus puntos fuertes, tus puntos débiles y no los pierdas de vista

El mayor desafío es conocerse a uno mismo. Eso también cuenta para un autor. ¿En qué es bueno? ¿Qué es lo que más le cuesta? ¿Cómo puede mejorar?
Si uno ya está satisfecho, ¿en qué puede innovar? ¿Está haciendo siempre lo mismo? No hay cómo aburrirse con la escritura, si de verdad nos gusta.


¿Piensan que estas son frases hechas, dignas de algún libro de autoayuda pasteloso y barato? Probablemente, lo sean. Igual no dejan de ser ciertas. Si se quiere ser grande en una disciplina, la que sea, hay que practicar, cometer errores. Es la única forma de aprender. Si no quieren equivocarse, no hagan nada. Lo único que se empieza desde arriba son los pozos.

Sí, más frases hechas. Es la época del año. El amor nos ha vuelto cursis, aunque no menos eficaces. Si nos hacen caso y siguen intentando, por más que su gran proyecto termine teniendo un sospechoso parecido a alguna película mala de la tv por cable de los 80, esto va a ser un escalón más hacia la clase de escritores que quieren ser.

Ánimos y que sigan mejorando.
...porque a veces también toca viajar

...porque a veces también toca viajar

01 septiembre 2017

vacaciones

¡Finalista en #Aventurate!

¡Finalista en #Aventurate!

30 agosto 2017

aventurateBuenas, paso a dejar mi pequeña alegría de la semana: he salido entre los finalistas del concurso de relatos de Sweek #Aventúrate.

La consigna era escribir sobre un suceso que nos llevara en lo que da nombre al concurso: una aventura. Simple y divertido a la vez.

Yo presenté mi Anbócsin, relato sobre una pobre desafortunada que recibe un paquete equivocado (o no) del correo en su casa. Aprovecho para festejar hoy, porque estar entre los seleccionados ya es una suerte enorme.

Si quieren verlo allá, este es el enlace.

Gracias al jurado de Sweek y mucha suerte a todos los demás finalistas. Que salga quien salga.

Entonces pudo descansar

Entonces pudo descansar

21 agosto 2017

entoncesLuego del show, ella volvió al camarín. Como le dolían los pies, lo primero en volar lejos fueron los zapatos. La sensación desapareció. El vestido, la ropa interior y el sombrero cayeron sobre la cama. Ella suspiró, más liviana. Se sentó en el tocador y se quitó el maquillaje. De a poco, su personaje iba desapareciendo en los restos coloreados sobre el algodón. Cuando terminó, la superficie del espejo ya no reflejó más que la habitación vacía.

+++

Esto tenía que ser para el desafío de las cinco líneas de este mes, pero anduve tan pasada de vueltas que olvidé las palabras y cuando terminé recién me di cuenta. No podía insertarlas, así que volví a intentarlo y salió Una siesta de diciembre. Dejo también este publicado.

Las mejores justificaciones para un Instalove

Las mejores justificaciones para un Instalove

sobre escritura
Buen fin de semana largo, esta noche de domingo no debo acostarme temprano así que puedo escribir y traer esta cuenta pendiente. Luego de años de no escribir nada para mi Pluma naranja, traigo un nuevo Top Ten Tips. En realidad, no se me ocurría nada y pensé que iba a pasar el tiempo sin nada nuevo. Pero he esperado con muchas ganas un libro, lo he comprado y, ahora que lo leo, me encuentro un amor instantáneo con justificación ridícula entre los protagonistas. Y pagué por esto. No fue barato, no señor. Me siento violenta hoy, necesito sangre. Vi el post de Aiko sobre Instalove y se me ocurrió hacer algo también. Así que, en vez de una reseña destructiva que no me servirá de mucho en el blog, voy a convertir esto en un aprendizaje o un momento gracioso para todos.

Vengo a regalar trucos para hacer más creíbles nuestros Instaloves. ¿Qué les parece? No, no me lo digan. Ahora voy al grano:

1 - A la tierra que fueres, haz lo que vieres: Fulanita ha caído en el misterioso planeta Sexynia. Allí, cada sexyniano es capaz de analizar a los demás en el primer segundo de haberlo conocido y encontrar a su pareja más compatible. Así, a los cinco minutos de haber llegado, Fulanita es pedida en matrimonio por doscientos cincuenta hombres, mujeres, lámparas y robots sirvientes. Ella adopta la costumbre y se enamora con pasión de una hermosa mesita ratona de madera antigua. Fin.

2 - Oh, la extinción de la humanidad: Es el siglo XXXXXXIV y, en la Tierra, las cosas han cambiado. La humanidad corre serio peligro de desaparecer por los mares de lava, los volcanes de Coca Cola y los ejércitos de muñecas inflables que custodian a Nene Hot 2.1, el Gran Dictador. El metabolismo humano ha debido cambiar entre los miembros de la Resistencia, ya que la única forma de obtener más números es reproducirse. Virginia y Casto se aman con pasión a los tres segundos de encontrarse. El fin del imperio Hot ha comenzado. ¿O, tal vez, no?

3 - Soy el remedio sin receeeta y, tu amor, mi enfermedaaad: Menganito ha contraído una enfermedad terrible, única en el mundo. La primera mujer a la que vea entrar por la puerta de su celda en el laboratorio, será su amor por siempre jamás en la eternidad de los siglos. Los científicos que han trabajado con él lo saben, de alguna forma desconocida, ya que son todos hombres y no quieren arriesgarse a atenderlo más que con un grupo de robots en forma de caja. Un día, a la celda de Menganito se le atasca el inodoro y, por ahí, pasaba Pancracia, la criada pobre y anciana del lugar. Este será el inicio de un amor desenfrenado y contra todos los prejuicios de nuestra sociedad.

4 - Se parece a... Puede ser una fan de Luis Fonsi que ha encontrado al clon perfecto del cantante de Despacito, o un aficionado a la pintura que cree ver en su vecina a la modelo de la Mona Lisa. Yo prefiero imaginar a Juanito, sexy modelo publicitario que ama a su perro cocker Firuláis. En una sesión para una nueva marca de zapatos, conoce a Jennie, una fotógrafa muy peluda y con dos coletas rizadas que le recuerdan a las hermosas orejas de su mascota. Amor puro y platónico, en un medio lleno de superficialidad. Imaginen los bigotes y la nariz negra de Jennie en la portada. Un best seller en camino.

5 - Es la especie que nos une: En el reino de Horizontalandia, el sexo es la única forma de amor. Bien simple y directo. Tan eterna como puede ser una sola noche y adiós. Para un microrrelato y no creo que más.

6 - Fue por culpa de una poción: Amorosa, la malvada bruja de las sierras de Córdoba, ha dado con la receta del filtro de amor definitivo. Rumores dicen que lo echó al viento, en los alfajores de recuerdo que vendía en la terminal de ómnibus y en los ríos que llegan a las principales ciudades. Por eso fue que tuvimos ese fin de semana tan raro en la capital. Tranquilos, que no volverá a ocurrir.

7 - I sing the body electric: La versión en ciencia ficción de las pociones sería un rayo amoroso, creado por un científico loco. Los objetivos de hacer semejante cosa se los dejo a ustedes. También imagino a una raza de súperhumanos que traigan un botón detrás de la oreja izquierda, que puedan pulsar cuando decidan enamorarse y desenamorarse según la conveniencia. No recomendado para novelas románticas, todo terminaría en un frío adiós ante el primer problema.

8 - Hasta aquí llegamos: En la capital de la moda y los lujos, el amor no existe. Sultanita, la chica ingenua que viene del campo para probarse como actriz, se llevará un chasco al darse cuenta de que Sultanito, el director de cine que declaró su amor por ella, no tiene idea de lo que esa palabra significa. Porque, de verdad, el término ni figura en el diccionario. Él lo ha usado con ella, por curiosidad, luego de verlo en un manual antiguo. Drama y lágrimas por doquier.

9 - Biología al poder: La secuela de la historia en planeta Sexynia, con la vida de Fulanita luego del final feliz con Mesita de madera sexy. El amor instantáneo no es exclusivo ni determinante de la buena convivencia. Luego de dos meses terribles intentando adaptarse, Fulanita encuentra a Mesita teniendo sexo con su propia Cama. Entre el llanto y las explicaciones de los infieles, ella busca con desesperación su maleta para escapar rápido de ahí. La textura suave de la valija y la tristeza de Fulanita son una combinación ardiente que no podrán evitar. Valija y Fulanita olvidan con nuevas poses eróticas el percance y escapan rumbo a la nueva felicidad.

10 - No. No es amor. Lo que tú sientes se llama...: Esto es la variante bien intencionada del punto ocho. En Pemberley, Mr Darcy cita a Elizabeth Bennet para decirle algo importante. No la ama en el fondo de un sentimiento de irritación, se ha equivocado. En realidad, solo está molesto con ella y su familia. Termina Orgullo y prejuicio. Y yo tiro el libro por la ventana.

***

En fin, disculpen que ando un poco oxidada para el humor. Lo intenté. Al menos, mi enojo con el instalove de la novela que estoy leyendo se ha ido y me reiré mientras intente terminarla. Que para algo la pagué.
Si les sirve, reconocen alguna versión existente (me las inventé a todas pero seguro que ya alguien lo ha pensado antes) o tienen alguna sugerencia extra, pueden dejarlo en comentarios.
Una siesta de diciembre

Una siesta de diciembre

20 agosto 2017

una siesta de diciembreRecuerdo que lo vi por primera vez ahí mismo, en ese umbral, y creí que era mi hermano jugándome una broma. Ya sabe, cuando uno es chico hace esas cosas. Me hice la fuerte, lo enfrenté e intenté quitarle la máscara impresionante de la cara. Nunca voy a olvidarlo, doc. Los dedos se me hundieron en esa carne blanda, roja. Con las uñas, había empeorado el aspecto de esa cosa. Entonces, sonrió, me dijo «que la inocencia te valga», y se esfumó.

+++

Las palabras de agosto: Fuerte, máscara, uñas.

¡He vuelto! Tengo que hacer la ronda por todos los blogs, hace mucho que no paso por acá. Prometo ponerme al día. 

Microrrelato escrito para el Reto Cinco líneas de agosto, de Adella Brac

De la A a la Z: Letra J

De la A a la Z: Letra J

05 agosto 2017

alaz¡Hoy es sábado! Feliz comienzo de agosto, los saludo desde mi estado gripal en casa, tosiendo y leyendo Elantris, de Brandon Sanderson. Léanlo, léanlo, léanlo. Por fin puedo decir que he terminado con mi desafío del Camp NaNoWriMo, pero no con mi novelita. Aunque logré la cantidad de palabras que me había propuesto, me quedaron unos capítulos más para llegar al final de la historia que estoy escribiendo. Así que voy a seguir concentrada en esto hasta poder cerrarlo. Mientras tanto, completo esta sección de recomendaciones en orden alfabético. Si me tienen paciencia, falta un poco para que vuelvan los relatos. Así que vamos a la entrega de esta semana:

Con J...

Una película: Jeepers Creepers 1. No soy muy fan del cine de terror, lo evito o puedo llegar a arruinarle la experiencia a los demás (soy de reírme en medio del drama o indignarme por lo tontos que son algunos personajes). Esta peli fue de las pocas que sí me gustaron, tenía una dosis de misterio y el actor me gustaba en esa época. No la volví a ver, así que me quedo con el recuerdo.

Una serie: Josie y sus gatimelódicas (Josie and the Pussycats). Sí, ya sé que eran una copia descarada de Scooby Doo, pero amaba esta serie. Eran chicas que hacían su propia música, la líder de la banda era pelirroja y en su tiempo libre resolvían misterios. Tenían todo lo que a mi versión de ocho años le podía interesar (tampoco he cambiado mucho, hoy las vería de nuevo). Viva el Cartoon Network de los 90, que nos trajo todas estas cosas.

Un libro: Jaco, el patrullero galáctico. Por Akira Toriyama. Este manga spin-off de Dragon Ball habla de viajes en el tiempo (un adelanto: son ilegales, o sea que Trunks...) y nos muestra que existen otras organizaciones en el universo, aparte de las que Goku y compañía contactaron para darse puñetazos o pedir ayuda. De paso, este antihéroe nos da un poco de historia pre-Dragon Ball. Es muy difícil explicarlo sin dar más spoilers, así que voy a recomendarlo y nada más. 

Una canción: Japanese Denim, de Daniel Caesar. Encontré este tema de casualidad en Spotify, hace poco. Me gusta variar, de vez en cuando, así que quedó en mi lista. Es bastante común, pero suena lindo para tenerlo de fondo.


Estuvo difícil encontrar cosas que me gustaran con esta letra. ¿Conocen alguna de las que mencioné? Se reciben más recomendaciones en los comentarios.
¡Que empiecen bien el finde!
El aliento de los dioses, Brandon Sanderson

El aliento de los dioses, Brandon Sanderson

29 julio 2017

el aliento de los diosesTítulo: El aliento de los dioses
Título original: Warbreaker
Autor: Brandon Sanderson
Género: Fantasía.
Año de publicación: 2009
Sinopsis: Hace años, el monarca de Idris firmó un tratado con el reino de Hallandren según el cual el rey Dedelin enviaría a su hija mayor, Vivenna, para casarse con Susebron, el rey-dios de Hallandren. Vivenna ha sido adiestrada durante toda su vida para ser una novia adecuada para Susebron y así cumplir con su deber y ayudar a forjar una paz estable entre los dos reinos. Ese era el plan, pero el monarca de Idris envía a su hija Siri, desobediente e independiente, en lugar de Vivenna. Mientras intenta encontrar su lugar en la corte de Susebron, Siri descubre la verdad oculta sobre el rey-dios. En Idris, Vivenna se siente intranquila y teme que su hermana no esté preparada para esa nueva vida, por lo que decide viajar a Hallandren. Allí se reúne con la gente de Idris que trabaja en la capital, T’Telir, y comienza una nueva vida de espionaje y sabotaje. El plan de Vivenna es rescatar a Siri, aunque tal vez esta no necesite ni desee ser salvada.

Opinión personal: Confieso que tenía que leer a Sanderson, pero no me animaba con sus libros más conocidos. ¿Han visto el tamaño de Elantris, Nacidos de la bruma, etc? Son impresionantes. Y sus portadas, son tan serias e imponentes que no sabía si yo era la lectora indicada para ellos. Ahora que he tomado este libro que se considera mucho más liviano (en temática pero no en cantidad de páginas), sigo sin saber si yo soy la lectora ideal de este hombre, pero prometo que voy a hacer todo lo posible por introducirme en su universo de nuevo. Quiero decir, si este libro es considerado de los menores, ¿cómo serán los otros? Mi mandíbula sigue rebotando en el suelo. Quiero tomar un poco de su Sandersoneidad (como dice este youtuber que hace muy buenas recomendaciones de lectura).

El que vea la sinopsis seguro pensará que este es otro de esos libros de romance encubiertos en fantasía, lleno de cuestiones insalvables que se arreglan por el "poder del amor instantáneo" entre dos personajes que habían estado destinados a odiarse por ser de reinos enemigos. El autor es bastante troll con eso, incluso juega con la sinopsis (o quien sea que la haya escrito, disfrazando esto de romance juvenil, cuando eso forma menos del 10% de la novela). Todos los personajes parecen salidos de los tópicos de este tipo de novelas: el mercenario apuesto y encantador, la princesa orgullosa que debe esconderse en las calles para levantar una revolución, la otra princesa que es inútil y no entiende nada de lo que ocurre pero cae en el lugar justo para convertirse en la futura reina... señores, agárrense de sus asientos, porque Sanderson nos espera en algún rincón oscuro para darnos con un palo y devolvernos a la realidad.

Un mercenario es un mercenario, una princesa en las calles es carne de bandidos, una princesa inútil en el trono es un títere. Y las revoluciones no salen así de fácil. El pueblo no es tan leal a sus monarcas cuando hay hambre y problemas. Lo bueno es que tampoco es tan oscura la trama. La corte de dioses (Sondeluz es mi preferido) y el asunto de la magia de los colores son muy entretenidos. Cada personaje lleva su historia con gracia, el misterio de la identidad de Sondeluz me mantuvo pegada al Kindle. Otro personaje que me gustó mucho fue Vasher.

Los giros y la forma en que se entrelazaron todas las pequeñas historias de la novela al final me dejaron sorprendida para bien. Esta es una novela de dioses, sabios y ejércitos increíbles, con mucha conversación sobre política (increíble pero no me aburrí, gracias a la labia de Sondeluz), misterios y acción. Por lo que he visto, es un libro introductorio al autor, así que seguramente los demás sean todavía mejores. Sanderson tiene una nueva fan, es oficial. Ahora voy por Elantris.

Calificación:

Apto para: Amantes del misterio y las conspiraciones en reinos de fantasía, con personajes de todo tipo.
No apto para: Esas pobres almas que busquen solo el romance de Siri y Susebron. Aunque, shhh... léanlo igual.
Dulzura: Siri. Susebron. Vasher y su espada Sangre nocturna. Sí, acabo de decir eso, un hombre y su espada.
Acción: Sí, mucha. Todo lo que sirva para golpear a alguien, incluso cosas de la vida cotidiana que ni imaginaba que se podían usar en una pelea.
Sangre: Sí. Los villanos van en serio.
Sexo: Sí, pero insinuado muy por encima. Con el famoso "y al día siguiente estaban en la cama desnudos; imagínense el resto ustedes, que yo sigo con la historia".

(Aviso: no pongo puntaje en números. Si lo terminé de leer es porque lo disfruté. Los que no terminen irán en otra sección).
Rodar y rodar

Rodar y rodar

22 julio 2017

retodiecinueveOtra vez, el mismo ciclo. Ella pasó del abrigo de la oscuridad, a la luz cegadora de colores, la música y el bullicio de la gente. Entonces aguardó, inmóvil, mientras sus compañeras eran obligadas a girarse, observadas con ojos calculadores y luego elegidas. Una a una. Por cada nuevo espacio libre en la hilera, llegaban más como ellas. Y las que se habían marchado antes regresaban por el túnel oscuro, también.

Alguien le dio una palmada, con torpeza, y no se molestó en mirarla demasiado antes de llevársela con él. Igual que siempre, todo era muy rápido, muy confuso. El calor de aquellas manos sudorosas. El vértigo de lo que seguía. Y el estruendo al caer sobre el suelo pulido, para deslizarse, rodar y rodar.

Todo el tiempo.

Y los demás, de pie, valientes, enfrentándose a su destino. Esperándola. Ella sabía que iba a ser horrible la explosión, que todos sobre aquel escenario macabro iban a odiar aquel momento. Afuera, el silencio tenso y las miradas del público tenían la fuerza de mil flechas. Una decena de mentes deseaban empujarla para verla salir por un costado, escaparse y arruinar el show. Una sola pretendía obligarla a seguir en línea recta, ir hasta el final.

Ella lo sabía. No necesitaba oírlos.

Lo peor era que el show no terminaba ahí, siempre seguía. Era igual, el mismo ritual violento repetido cientos de veces cada noche.

Por una vez, no iba a resistirse. Iba a ir directo al centro de aquella formación perfecta, para arrojarse a los brazos de la muerte.

Se dejó arrastrar por la inercia, la velocidad y ya no pensó en nada. El choque fue brutal, los demás salieron disparados a su paso y ella siguió girando, hasta el fondo. No se arrepentiría de nada.

Oscuridad de nuevo. Al fin.

Afuera, alguien gritó y festejó a los saltos. El marcador señaló el strike con una animación de lo más simpática y se cerró por un segundo la compuerta. Los nuevos pinos quedaron en sus lugares y, por el costado, llegaron más bolas desde el mecanismo subterráneo. Era el turno del siguiente jugador.

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Relato escrito para el reto diecinueve de ELDE: Escribe un relato cuyo personaje atormentado solo vea el suicidio como solución.

Quise hacer algo simpático, pero me salió medio turbio. En fin. He vuelto y voy a darme una vuelta por la blogósfera, que necesito leer y no solo escribir
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